Comunión intelectual: carta de Sanín Cano a Reyes

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La segunda carta cruzada entre Alfonso Reyes y Baldomero Sanín Cano sitúa al colombiano en Buenos Aires. Le escribe al pensador mexicano, que califica como maestro y amigo, en noviembre de 1930, cuando había publicado ya innumerables artículos en La Nación, periódico de la capital argentina para el que trabajó como colaborador y editor desde 1918 hasta 1936, cuando decidió regresar a Colombia.

Entre las cartas que publica Adolfo Caicedo, esta es la primera que se conoce remitida por el pensador colombiano a Reyes, quien se encontraba ese año en Río de Janeiro. Sanín Cano le escribe como quien se dirige a un amigo de muchos años, pero manteniendo la finura, la elegancia y la sobriedad en cada palabra. La carta es esta:

Buenos Aires, 10 de noviembre de 1930

 

Señor don
Alfonso Reyes
Río

 

Mi querido amigo:

 

Esperanza engañada se llama para mí llegar a Buenos Aires y no encontrarle. Deseaba preguntarle tantas cosas sobre su vida pasada y sus planes en lo futuro que me voy a ver obligado a arrojar en el cristalino cielo del Plata todas esas preguntas.

Hablamos de Ud. con frecuencia y con afecto verdadero en Ayacucho 892, donde recibí anoche el número 3 de `Monterrey´ que he leído con gran provecho y con una curiosidad apasionada, especialmente “Guardas de la pluma” en que hay pensamiento saludable, sabio americanismo y a cada paso bellos y felices hallazgos verbales.

¡Mil gracias! Sea Ud. feliz; continúe esa obra de exaltación de lo americano, de depuración ideológica en un mundo que, desconociéndose a sí mismo, tiene miedo a la obra de escudriñarse; y crea siempre en la invariable amistad y en la sincera admiración de

 

                                                                                                                     B. Sanín Cano

Sorprende en la carta la ávida curiosidad que permanentemente manifiesta Sanín Cano no solo por los escritos de Reyes, sino por su vida “pasada y sus planes en lo futuro”. El pensador colombiano sumaba 69 años para 1930, pero –como las grandes mentes– sentía una honda inquietud intelectual y una desenfrenada sed de conocimiento, como el chico que apenas comienza a descubrir la vida y a encontrarse con el mundo. Sanín Cano ve en Reyes –siendo este 28 años menor– una fuente rica y fértil para profundizar en la exploración del universo literario e intelectual. Por eso habla de él en sus tertulias de Buenos Aires, escribe sobre sus textos y comenta su obra, como descubriéndola una y otra vez, con el entusiasmo del que se introduce en una aventura excitante y única.

Acaba de recibir el número 3 de Monterrey, el Correo literario de Alfonso Reyes, y expresa con sobriedad su grata impresión. Monterrey fue una publicación que dirigió Reyes entre 1930 y 1937, mientras estuvo cumpliendo funciones diplomáticas en Brasil y Argentina. Esta publicación, “poco menos que una revista o un periódico”, fue un medio de expresión usado por el mexicano para contribuir a la difusión del pensamiento latinoamericano de la época, apoyado en la idea de que las relaciones entre los países hermanos se debían fortalecer a través de la promoción y la divulgación de la cultura y el conocimiento propio, es decir, americano.

En Sanín Cano se verá constantemente, desde sus artículos de prensa y sus libros hasta su correspondencia, la importancia de este tópico. El americanismo fue para figuras como Reyes, Enríquez Ureña, Rubén Darío, Faustino Sarmiento y el mismo Sanín Cano, entre muchos otros, un tema central y transversal en sus obras, pues la “exaltación de lo americano”, como escribe el pensador colombiano, obedeció en el fondo a la construcción conceptual e ideológica de un pensamiento propio, que condujera a una verdadera emancipación cultural y política de Europa.

Sin duda, las cartas venideras permitirán volver sobre estos asuntos desde otras perspectivas.

Por: Luis Felipe Vélez Pérez

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