Un camino de esperanza se labra en el corregimiento de Aquitania, en la conmemoración de los diez años de su desplazamiento

Según datos del DANE entre el 2001 y el 2004, San Francisco contaba con 15.500 habitantes. Luego de los episodios de violencia esta cifra cayó a 3.200 personas. 


En el marco del recorrido de las Caravanas por el Desarrollo, una apuesta por la región y la visibilización de los hechos que acontecen en el territorio. Periodistas de diversos medios de comunicación se movilizan hacia los municipios del Oriente Antioqueño en busca de las historias no contadas y los asuntos no resueltos de nuestra región. (Leer también: Aquitania: entre el dolor de ayer y la esperanza de hoy)

Tomados de las manos como comunidad e instituciones, algunos habitantes del corregimiento de Aquitania avanzaron el pasado 20 y 21 de julio durante la conmemoración de los diez años de promulgada la orden por parte de los actores armados para que abandonasen su tierra (2003-2013). Años después, el pueblo aquitense resurge con valentía y levanta su voz para que los procesos de reparación colectiva sean efectivos en la construcción de su futuro. “No queremos que nos indiquen el camino, sino que nos ayuden a caminar”, fue la expresión de una de las líderes, Ana Ligia Iginia López en medio de la multitudinaria marcha en este corregimiento de San Francisco.

En rueda de prensa con el alcalde de San Francisco, Luis Emigio Escobar, manifestó que este territorio, antes cubierto por sus hechos lamentables, ahora es un remanso de paz. “Hoy en día San Francisco lo podemos cubrir en los medios como un municipio con oportunidades, retos y esperanzas. Hoy hay confianza inversionista. Ustedes pueden ver y palpar de cerca lo que es la esperanza en este territorio. Todavía quedan las cicatrices de la guerra pues es difícil reestablecer el tejido social y económico, pero juntos trabajamos por la reconstrucción del tejido social. En dos años solo hemos tenido tres homicidios por hechos aislados”.

Según datos del DANE entre el 2001 y el 2004, el municipio contaba con 15500 habitantes. Luego de los episodios de violencia esta cifra cayó a 3200 habitantes para el 2005. Hoy San Francisco cuenta con 6400 habitantes. Gracias al trabajo emprendido desde el 2006 por Paima, la OEA y el Gobierno Nacional,  San Francisco entregará 22 veredas libres de sospecha de minas antipersona, el segundo municipio de Antioquia con estos resultados de desminado humanitario luego de San Carlos. En la actualidad, solo hay 4 o 5 veredas con antecedentes de minas, pero cuyos estudios ya están finalizando.

La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas del gobierno nacional impulsa procesos de identificación del daño, reparación y elaboración del plan de reparación colectiva, éste último será elaborado por toda la población la cual manifiesta con urgencia la pavimentación de la vía Aquitania – Autopista como primer paso en su reparación integral. “La carretera pavimentada es dignificación, garantía de comercialización de nuestros productos, retorno pero con dignidad humana y reparación integral. Unidos y unidas por la fuerza del amor construyendo escenarios de vía”, proclaman con viva voz  los habitantes.

Para que otras voces escuchen y el dolor sea propuesta, 32 jóvenes marcharon en la madrugada desde San Francisco hasta Aquitania durante 14 horas, como un acto simbólico que recordaba el silencio sepulcral del desplazamiento y la vía por donde transitaban sus antepasados. El recorrido denominado Caminata por la memoria y territorio, también homenajeaba a las víctimas de la guerra.

En la actualidad, los habitantes del municipio celebran manifestaciones culturales con el apoyo de la Legión del Afecto, un grupo de jóvenes que acompañan a los aquitenses desde el 2003, momento en el que el conflicto se recrudecía. Gracias a su labor con la comunidad, hoy es posible afirmar que los procesos de memoria son una realidad y que éstos han permitido apostar por el desarrollo que se abre paso en medio de las cicatrices y el sufrimiento que deja marcada la guerra en el recuerdo de sus habitantes. Estas y otras manifestaciones de paz y esperanza son la apuesta por otra Aquitania, otro oriente, otro país.

Enviada especial : Jenny Alexa Castaño Arbeláez 

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