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Sobre secularización y territorio

  • luis_fernando (3)

    Para nadie es un secreto el  Oriente Antioqueño es una región de costumbres conservadoras, sin embargo en las últimas dos décadas el proceso de  secularización ha  avanzado y está transformando las mentalidades de la región. Según dice el diccionario secularización significa: “La desaparición de los signos, valores o comportamientos que se consideran propios o identificativos de una confesión religiosa”, en otras palabras implica una transformación de  los valores religiosos hacía valores laicos o civiles, esa transición – que es lenta-   hoy la vive la región, sobre todo en las generaciones más jóvenes.

  • Era usual encontrar  que en las biografías de las personas del Oriente  nacidas de la década del 80 hacía atrás,  muchos pasaron por seminarios, hicieron parte de grupos de oración en su juventud o de los grupos de  pastoral juvenil de las parroquias en cada pueblo, - muchos lo hacían por convicción, otros porque no había  más opciones -  se  podría decir que la Diócesis de Sonsón Rionegro ha ofrecido espacios de socialización y construcción regional desde que inicio sus labores en el año 1957, no son pocas las historias de sacerdotes y  monjas – De esos y esas que hay cada vez menos -  que con pala en mano hicieron carreteras, construyeron escuelas y universidades, lideraron movilizaciones sociales, fundaron cooperativas y hasta pueblos, reemplazando a un estado ausente; la cultura del Oriente y de Antioquia está cruzada por los referentes simbólicos del catolicismo, - esta situación nos hace olvidar que en la historia del poblamiento regional, antes de la llegada de  los colonizadores españoles y la Iglesia en el siglo XVI, por estas tierras ya habían indígenas-, pero es preciso admitir sin ambages que  el liderazgo de la Iglesia Católica en el desarrollo  del Oriente Antioqueño es significativo.

    La Diócesis  de Sonsón Rionegro se ha convertido en un actor y factor del desarrollo regional, en un bastión que irriga la cultura popular de los municipios de la región con los principios del catolicismo, convirtiéndose en una de las Diócesis más poderosas  del país por su movilización de recursos, su trabajo organizado, sus seminarios y su liderazgo regional - para nadie es un secreto -

    Sin embargo con la inserción de la región en la economía nacional con los megaproyectos – Autopista, embalses, aeropuertos, zona franca, industria -, el aumento de la cobertura de la educación superior por la presencia de universidades públicas y privadas en los últimos veinte años, sumado a los cambios que genera un mundo globalizado e interconectado por computadores y teléfonos inteligentes, ha hecho que poco a poco sean otros los espacios de socialización a los que tienen acceso los más jóvenes del territorio. Hoy antes que grupos de oración – Que aun los hay -  existen grupos de teatro, colectivos ambientales, cineclubs, grupos de danza, grupos de literatura, bandas musicales de diversos géneros; concentrados principalmente alrededor de la oferta universitaria en el altiplano de la región, de la que participan algunos  jóvenes de otras zonas. Hoy son más las personas  e instituciones que cuestionan los valores religiosos en la región y las lógicas de poder que alrededor de estos se tejen.

    Han sido varios los hitos que vienen generando un cambio lento en las mentalidades regionales -  que sin dejar de ser religiosas y ciertamente conservadoras- hoy muestran matices de cuestionamiento a los poderes establecidos: De una parte la descentralización del ejercicio del poder local con la elección popular de alcaldes en 1986, la llegada de la industria y los megaproyectos, la llegada de nuevos discursos sobre la mujer, el género, y los derechos humanos de la mano de los  proyectos de cooperación para el desarrollo en el marco de la movilización por la paz en la región-  paradójicamente liderada por la Diócesis-

    Los síntomas de la secularización los vive el territorio, el año pasado se cerraron dos seminarios y las vocaciones religiosas parecieran reducirse, los sacerdotes se preocupan por que muchos de los fieles se van a otras iglesias no católicas que crecen como arroz en cada pueblo. Es falta de fe o testimonio, dirán algunos  o es simplemente la expresión de una región más diversa dirán otros. Se podrá decir más bien que es el fruto de cambios en la economía regional, es el aumento en la cobertura de la educación superior, es la globalización en la vida cotidiana de los pueblos, es el aumento de oportunidades, es la disponibilidad de la información y el conocimiento por diversos medios, es el fruto de la formación en derechos humanos, es el fruto de la  histórica movilización social de la región,  es la secularización. Posiblemente la región no deje atrás sus valores conservadores y religiosos, pero cada vez  es un territorio más diverso. Y eso, es bueno.

    Por: Luis Fernando  Calle Viana  - Sociólogo -  [email protected]

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