MiOriente > Columnistas > La democracia colombiana: hermosa paradoja

La democracia colombiana: hermosa paradoja

  • Por: Rubén Darío Orozco Palacio

    @rudorozco

  • Cuando leemos y comprendemos ampliamente la frase de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”, visualizamos conceptualmente una característica central de la democracia colombiana: Es una de las más antiguas y sólidas de América; depurada y consolidada con la Constitución del 91, luego de sufrir traspiés y trances dolorosos durante el siglo XX; sin embargo es al mismo tiempo una de las más atacadas, vilipendiadas, con riesgos de ser transfigurada.

    Las FARC han sido las peores depredadoras de la institucionalidad nacional, pues han sido asaltantes que desplazan, narcotraficantes, secuestradores, extorsionistas y ejecutores de acciones intencionadas que llevan a la destrucción del Estado, usando todas las formas de lucha que le sirvan a tal fin. Con ese propósito ha infiltrado sindicatos, universidades y organizaciones sociales de diversa índole en donde se camufla de civilista, luchadora social y otros aparatajes que son ya bastante conocidos, en su falsedad, por los colombianos.

    Juan Manuel Santos llega a la presidencia con una de las votaciones más altas, merced a que infiltró y engañó al uribismo, mostrando estar de acuerdo con sus tesis pero, hoy lo sabemos con certeza, nunca las compartió y con labor de zapa le robó el gobierno a las bases uribistas que, confiadas, esperaban su coherencia. Su gran asalto a la institucionalidad fue igualar a las terroristas FARC con el Estado e inventarse una parodia de negociación de paz, que nunca se planteó mientras estuvo en campaña. Su segundo asalto es validar tesis farianas de un supuesto conflicto bélico en nuestro país cuando muchos colombianos sabemos que lo que ha habido es el ataque de una banda terrorista al Estado, sin seguidores, que sólo representa lo peor del bandidaje nacional.

    Este panorama, doloroso y un tanto confuso, deja ver la magnitud de la Democracia colombiana: Por un lado las terroristas FARC, cada vez que la atacan solicitan por medio de sus agentes, áulicos incondicionales y muy seguramente copartidarios de sus tesis, “garantías y protección para el ejercicio de la oposición”, las cuales se brindan completamente desde el punto de vista institucional. Por otro lado, el actual presidente, con actitud entreguista a las FARC y de oportunismo electorero, válida en su simulacro de negociación “la profundización y ampliación de la Democracia colombiana” solicitada por ellas. Siendo este el mayor riesgo de transfiguración que pueda sufrir esta en toda la historia nacional.

    Magnitud que visualizamos con la frase de Voltaire: A pesar de todo ataque, de toda intención de desfigurarla ella resiste y se depura, se engrandece y decanta ofreciendo más y mayores oportunidades; por ello no podemos hablar de conflicto interno sino de ataque terrorista y, actualmente de oportunismo electorero del mandatario para tratar de reelegir, no unas políticas valiosas, sino una actitud solapada, engañosa y peligrosa pues trata de dejarnos ad portas de senderos “Democráticos” inconvenientes por proceder de visiones tergiversadas de terroristas ansiosos de poder para beneficio particular y no general.

    Exsecretario de Educación Rionegro 2008 – 2011

    Docente, filósofo.

    Rudorozco.blogspot.co

     

    Compartir:

  • Relacionadas