¿Conocemos nuestros ríos?, ¿Conocemos nuestro clima?

Felipe Arbeláez - Estudiante Ingeniería Civil Universidad Nacional de Colombia

Por: Felipe Arbeláez – Estudiante Ingeniería Civil Universidad Nacional de Colombia

A lo largo de los últimos años los habitantes de esta hermosa región de Colombia, el oriente antioqueño, hemos sido testigos del desbordamiento de diversas fuentes hídricas de la región, causantes de grandes pérdidas para los habitantes de las zonas inundadas y que además ponen en riesgo la vida de las personas que se encuentran asentadas en los alrededores de las fuentes hídricas. Casos como los vistos en Cocorná el año pasado, donde dos familias resultaron damnificadas por el desbordamiento de las quebradas Guayabal y La chonta; o el de Concepción donde el sistema de captación del municipio sufrió daños por las fuertes lluvias; o el que vive Rionegro año tras año en donde el centro comercial Córdoba se inunda por los constantes desbordes del río Negro me llevan a realizarme las dos preguntas que le dan título a este artículo, ¿Conocemos nuestros ríos?, ¿Conocemos nuestro clima?.

La respuesta a ambas preguntas parece ser “No”, lo que realmente es sorprendente pues Antioquia es uno de los departamentos que presenta una de las redes de monitoreo hidrológico más amplia de todo el país y la zona del oriente antioqueño ha sido objeto de múltiples estudios hidrológicos, de hecho en Antioquia y en la región se han aplicado métodos de estudio hidrológicos únicos para toda Colombia, por parte de una de las universidades con mayor prestigio a nivel nacional e internacional en el manejo de recursos hidráulicos como lo es la Universidad Nacional, especialmente en su sede de Medellín; Además Cornare ha sido destacada como una de las instituciones con mejor imagen en lo que a gestión ambiental se refiere, sus bases de datos son amplias y su trabajo es reconocido y bien estructurado. Es sorprendente que la respuesta a estas dos preguntas parezca ser “No”, y que sin embargo, muchas de las inundaciones y desbordamientos que se dan en los principales ríos no sean previstas con el suficiente tiempo como para evitar tragedias mayores o que no se tomen acciones para mitigar las posibles consecuencias que estos desbordamientos pueden causar.

El mensaje que quiero plantear es para que nuestros gobernantes se asesoren de la mejor manera de profesionales capacitados, que conozcan del tema y de la región; que se atrevan a innovar e invertir en sistemas de monitoreo y predicción de vanguardia para implementarlos a lo largo de la cuenca del río Nare y demás ríos importantes de la región, como por ejemplo el Sistema de alerta temprana, SIATA, que monitorea la cuenca del río Medellín; que capaciten debidamente a las personas para que entiendan los riesgos que conlleva el hecho de vivir en las zonas de inundación de ríos, quebradas, lagunas y demás; y que aprovechen que el departamento es un referente nacional e internacional en la formación de profesionales que conocen de los ríos y el clima de la región y de las acciones que deben realizarse a lo largo de las fuentes hídricas de la misma para que futuras tragedias, tristezas y lamentos no vuelvan a ocurrir en nuestra región.

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