Detrás de la flor: la historia de los silleteros

Foto: Corporación de Silleteros de Santa Elena.

Hace algunos años la Feria de las Flores, una de las festividades más importantes del país, era un evento un poco más local, pues reunía más a los propios sin la visita de tantos extranjeros.

Hoy, esta tradición casi imperdible por los locales y visitantes, se volvió un referente internacional por la diversidad de sus eventos y el disfrute del Desfile de los Silleteros, una actividad que se realiza desde hace 61 años.

Cada vez fue creciendo más la tradición, y desde entonces, año tras año, de manera ininterrumpida, se ha realizado el evento que atrae la mirada de todos por la variedad de sus flores, la diversidad de las silletas, la creatividad de sus presentaciones y la fortaleza de los silleteros que transportan las pesadas estructuras repletas de color.

Cuando los campesinos de Santa Elena iniciaron el cultivo de flores y hortalizas, las silletas se convirtieron en un medio para transportar los productos hacia la ciudad. Allí eran también transportadas algunas personas, debido a la dificultad de los caminos.

De esta manera, poco a poco se apreciaba la romería de los silleteros cargando en su espalda toda clase de productos, hecho que llamó la atención en los citadinos, dando paso a lo que se conoce hoy como el Desfile de Silleteros, una tradición generacional tejida a mano.

En las palabras de Óscar Atehortúa, silletero tradicional, “ser silletero es el privilegio que tenemos pocos, es el título que le da un reconocimiento especial a las manos que se han encargado de transmitir esta tradición, es el trabajo de nuestros padres y abuelos en el que está la realidad y la identidad de los antioqueños”.

Como lo cuenta Óscar, también presidente de la Corporación de Silleteros de Santa Elena, los nativos en aquella época se dedicaban al transporte de productos y mercancías en una silleta tradicional y quien lo hacía era esclavo, campesino libre o semi-libre.

Santa Elena es un corregimiento de Medellín que se caracteriza por sus lugares húmedos, donde crecen flores y diferentes plantas, mismas que fueron transportadas por los silleteros junto al alpiste para los pájaros y a productos delicados como los huevos, puesto que no podían ir a lomo de mula hasta la ciudad de la eterna primavera. Cada persona cargaba a sus espaldas un armazón de madera –una especie de una silla sin patas- amarrada con fique, lo que permitía mayor seguridad al momento de hacer uso de ella.

Cinco horas tardaban los silleteros transitando por las calles empedradas que conducían a Medellín, la ciudad de la civilización en ese entonces. Situaciones como esas hacen que la silleta cobre importancia y hoy sea símbolo de la cultura antioqueña.

Nace la tradición: un desfile lleno de colores

Cuando las reuniones de los campesinos se hicieron comunes en la Plaza Bolívar de Medellín, en mayo, mes de la Virgen María -y época donde más flores había- cuenta Óscar Atehortúa que surgió la invitación a realizar un desfile corto en el marco de las fiestas patronales.

Quién iba a creer que tanto tiempo después las calles de la ciudad iban a continuar llenándose de silletas y colores, de campesinos con una fortaleza indudable y de una humildad genuina.

Simulando un jardín existen también silletas que dan cuenta de la diversidad de las flores y la riqueza de la región.

¿De que consta una silleta?

Todas básicamente están construidas con una base o armazón de madera y rellenas de distintas flores dependiendo los tipos.

¿Cuáles son los tipos de silletas?

Silleta tradicional: Fue la primera silleta usada por los ancestros en sus primeros desfiles. Lleva ramilletes con flores autóctonas de la región como cartuchos, claveles, hortensias, clavelinas, rosas tradicionales, entre otras.

Silleta monumental: Es más alta, no va con ramilletes sino con flores pegadas y cubiertas con helechos y pinos. Es la más colorida, vistosa y grande. Una evolución de la silleta tradicional.

Silleta emblemática: Son silletas planas, llevan un mensaje alusivo a temáticas religiosas, cívicas, ambientales, educativas o retratos de personalidades, y busca resaltar los valores de la tradición antioqueña.

Lleva flores pegadas con el objetivo de que no se vea la superficie donde van puestas y el emblema debe ir además ilustrado, hecho que le aporta variedad en formas y texturas.

Silleta comercial: Es la encargada por alguna institución o empresa que busca que su marca se visibilice en el desfile o en portadas y salones en cualquier momento del año.

Esta es la única silleta que permite que sus flores sean pintadas para ajustarse con precisión a los colores de las marcas

¿Qué valor tiene y cuánto tiempo lleva?

Los valores varían dependiendo del tipo de silleta. Se pueden encontrar silletas como las tradicionales desde 1.890.000 pesos, la artística por 2.700.000 y la comercial puede llegar a costar 4.000.000 de pesos.

El tiempo es relativo si lo realiza una sola persona o varios grupos de familias. Pueden tardar desde cuatro horas hasta tres meses.

¿Quién puede ser silletero?

No cualquiera puede ser parte un silletero, para serlo se necesita que la tradición pase de padres a hijos rescatando valores tradicionales de la cultura antioqueña y representando a la región en diferentes eventos nacionales e internacionales.

La Corporación de Silleteros de Santa Elena agremia a 420 silleteros y sus edades oscilan entre los 18 y los 93 años. Además, acoge a 60 niños que poco a poco se suman a esta tradición.

Colores, olores, texturas y diversas formas, hacen parte de esta tradición antioqueña que día a día crece junto al encanto de su gente y de sus paisajes, es así como detrás de la flor está la historia de los silleteros, los héroes de Santa Elena.

“Es todo un honor. La mayoría de silleteros se sienten orgullosos por ser parte de una cultura que es única en el mundo, de los paisas, y como algo muy importante donde se reconocen varios valores de los antioqueños, la pujanza, la creatividad, el esfuerzo y la identidad que sienten muchos de lo que es nuestra cultura”, Óscar Atehortúa.

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