En San Rafael y La Ceja no querían reproducción de libro sobre pederastia en la iglesia

Se trata del libro del periodista Juan Pablo Barrientos Dejad que los niños vengan a mí, que en siete capítulos recopila algunas de las muchas historias que Barrientos ha investigado sobre pederastia en la Iglesia Católica de Colombia, y que involucra a sacerdotes que han realizado su apostolado en el Oriente Antioqueño con la Diócesis de Sonsón-Rionegro, institución a la que pertenecen eclesiásticamente los municipios mencionados.

El libro se publicará en la tarde de este jueves 31 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Antioquia.

Aunque Juan Pablo asegura que recibe múltiples tutelas con frecuencia, también es partidario de que la gente las realice si creen que se ha vulnerado su nombre y por esa razón siempre las responde. Con lo que no estuvo de acuerdo fue con las dos tutelas recientes, provenientes de juzgados de San Rafael y de La Ceja, que considera le fueron comunicadas con medidas arbitrarias catalogándolo como censura previa.

“Desde San Rafael me llegó una medida cautelar para que se recogiera el libro y no se reprodujera. Le respondí al Juez y le dije: esto es una censura previa, le pido que reconsidere la situación y efectivamente en la noche de ayer (miércoles 30 de octubre), creo que luego de analizar bien el caso, el Juez levantó la medida”, dijo Barrientos a MiOriente.

Algo similar sucedió en el municipio de La Ceja donde una Juez le exigía a Juan Pablo revelar una de sus fuentes en un término de cuatro horas so pena de sanciones penales. “Yo le dije a la Juez: no lo voy a hacer”, agregó el periodista y aún espera qué sanciones penales deberá acarrear por ello. Desde Rionegro también se han emitido tutelas respecto al libro, pero, según Barrientos, sin medidas cautelares.

Aún no hay fallo de ninguna de las tres tutelas interpuestas contra la publicación del libro en el Oriente, sin embargo la de San Rafael, que representaba un peligro para la publicación, fue dejada sin medida cautelar.

Justamente dos de los siete capítulos de Dejad que los niños vengan a mí (el primero y el cuarto) son historias ocurridas en el Oriente. “Decidí empezar el libro con el capítulo, para mí, más doloroso, pero más hermoso; ocurrió en San Rafael donde un sacerdote violó a dos hermanitos. Es hermoso porque una mamá sola, campesina, de 31 años, sin más herramientas que el dolor y amor de madre, logra la condena del abusador de sus hijos enfrentándose absolutamente a la institución más poderosa: la iglesia”, asegura Juan Pablo.

San Carlos, Rionegro, La Ceja y otros municipios de la región también hacen parte del sumario investigativo del periodista.

Juan Pablo asegura que su pelea no es contra la iglesia, pues reconoce que existen personas muy buenas en la institución, incluso asegura que en todo el recorrido de tres años que ha realizado para publicar su libro ha conocido gente maravillosa y justa; sin embargo, considera que su lucha es con el Derecho Canónico: “no puede estar por encima del Derecho Civil. Si un sacerdote viola y abusa no debe ser encubierto por el solo hecho de llevar una sotana. Cuando en Colombia eso deje de pasar, ese día pararé”. 

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