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Demora en los resultados de las pruebas: el nuevo dilema de los alcaldes

  • El nuevo dilema que enfrentan las alcaldías del Oriente Antioqueño en su lucha contra el COVID-19, es el cada vez más demorado proceso de recepción de los resultados de las pruebas que son aplicadas a presuntos contagiados.

    A la fecha, sólo los municipios de Guarne, Rionegro, El Carmen de Viboral, El Santuario, Sonsón, La Ceja y Cocorná, suman en total 1.340 pruebas cuyos resultados aún están siendo esperados por las autoridades de cada localidad.

    Demora en los resultados

    Lo que Jorge Rivas, secretario de Salud de Rionegro, explicó a MiOriente, es que el tiempo normal que demora el resultado de una prueba es entre 48 y 72 horas. Sin embargo, por estos días, debido a la alta demanda, hay resultados que están demorando hasta siete días en llegar.

    “Normalmente una prueba debe estar reportada entre 48 y 72 horas para poder tener acciones terapéuticas y los cercos epidemiológicos que se deben hacer a las personas que den positivo. Entonces, cuando una prueba demora más de tres días, el cerco no se hace con la eficiencia que debe hacerse”, dijo Rivas.

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    En el caso de Rionegro, por ejemplo, la Alcaldía estaba a la espera, hasta las 6 p.m. del pasado 27 de julio, de los resultados de 740 pruebas. La mayor parte de esos resultados están siendo analizados en los laboratorios de Antioquia que procesan las pruebas PCR (siglas en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimersa”), como el Laboratorio Departamental de Salud Pública y los laboratorios que sirven a la EPSs Sura y Savia Salud.

    “La mayoría de los positivos son asintomáticos, y la única forma de identificar un asintomático es con una prueba, y es ahí donde se hacen los cercos epidemiológicos”, indicó el Secretario de Salud.

    ¿Colapso en el sistema?

    Tal y como lo indicó el funcionario, hay ciudadanos que, partiendo de su evidente sintomatología, no es necesario que se sometan a la prueba del COVID-19, pues pueden confirmar su contagio analizando y reportando a las autoridades su propio cuadro de salud: gripa, dolor de garganta, fiebre, malestar general, dificultades respiratorias y, sobre todo, pérdida del gusto y del olfato.

    “Yo diría que no necesita prueba porque se puede hacer un diagnóstico clínico; son muy pocos los virus por los que uno pierde el gusto y el olfato, entonces la persona que tenga estos síntomas es indicativo de que es un COVID-19”, agregó Rivas.

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    El hecho es que las autoridades procuran crear consciencia sobre las rutas adecuadas para la realización de pruebas, pues no en todos los casos son necesarias. Hay ejemplos de ciudadanos que ni se han expuesto a riesgos de contagio ni presentan sintomatología, y aún así deciden someterse a una prueba para confirmar si son o no portadoras del virus.

    “Eso no soluciona nada porque alguien puede hacerse una prueba hoy en la mañana, y en la tarde comete una acción de riesgo como acercarte sin tapabocas por más de una hora a alguien que puede ser COVID positivo, e inmediatamente se infecta. La prueba no previene”, señaló Rivas.

    Aunque pareciera que es una actitud correcta, lo cierto es que el sistema ya comienza a colapsar por la cantidad de resultados de pruebas solicitados, por lo que es necesario apelar al sentido común y realizarse una prueba sólo por requerimiento médico o por vigilancia epidemiológica.   

    En la actualidad, el municipio de Rionegro está a la espera de 740 resultados, Guarne de 125, El Carmen de 125, El Santuario de 55, Sonsón de 89, La Ceja de 184 y Cocorná de 22, etc.

    Los tipos de prueba

    Existen dos tipos de prueba: las pruebas rápidas y las llamadas pruebas PCR. Cada una tiene sus particularidades y, por lo tanto, son útiles en diferentes momentos. Las pruebas rápidas, cuyo costo oscila entre los 70 y los 75 mil pesos, no son útiles para hacer diagnósticos, y sólo son efectivas para detectar el virus 15 días después de que el paciente lo haya contraído.  

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    La PCR, por su parte, es la prueba que adelantan tanto alcaldías como EPSs, sirven para hacer un diagnósticos inmediatos y su valor puede alcanzar los 217 mil pesos. En la región, la Clínica Somer adelanta actualmente un plan para ampliar su capacidad y así poder realizar hasta 400 pruebas PCR al día.

    El testimonio

    Carolina (nombre ficticio) es habitante del municipio de Marinilla. Por recomendación de su EPS, decidió aislarse de su familia desde el 16 de julio, luego de haber presentado varios síntomas. En su caso, ya pasaron más de 72 horas desde que fue sometida a la prueba, y aún no ha sido informada de los resultados.

    “Los síntomas que yo presenté inicialmente fueron dolor de garganta, temperatura alta, desaliento y mucha dificultad para tragar. Yo me reporté a la EPS porque tuve contacto con un positivo sin saber que estaba contagiado, y me dijeron que mejor me aislara”, dice Carolina.

    Hasta el momento, aunque aseguró haber superado la mayoría de los síntomas iniciales, ella permanece aislada en una habitación a la espera de los resultados de la prueba que le realizaron el pasado sábado a las 9 a.m.

    Sólo resta esperar las nuevas dinámicas que vayan estableciendo las autoridades para la realización de las pruebas y la publicación de los resultados, pues de lo contrario, todo apunta a que los alcaldes tendrán cada vez más dificultades para aplicar los cercos epidemiológicos. 

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