Poema de María Gabriela Pavas Álvarez.
Espera un poco, no te ocultes todavía;
hoy tengo tiempo para ver el atardecer;
necesito que se oculte lento el sol.
Me sumerjo en el azul y señalo el horizonte;
hoy el planeta me ha pedido quedarme en mi balcón;
ha prometido traerme serenatas
en tonos matizados de lluvia y viento,
a cambio de que lo escuche respirar,
ha prometido dibujarme a cada instante:
corales en el cielo y estrellas en el mar;
me ha contado en su lenguaje los secretos:
quédate en silencio, escucha los pájaros cantar,
escucha la voz de los arroyos,
siente el perfume de las flores,
mira las hojas al caer.
Tiene el planeta corazón,
escucho sus latidos,
a lo lejos las cascadas cantándole al silencio;
habla, llora, canta, tiene alma;
claros son sus ojos y lloran en el mar;
respira en huracanes,
nos carga y nos promete el sol;
de tierra y piedra son sus pies, sus brazos tienen hojas.
Habla el planeta en lengua de señas,
sonidos y símbolos,
habla en sombra, trueno, fuego y humo;
tiembla de amor,
cuando abraza a sus hijos predilectos,
los animales.
Miro desde mi balcón las montañas
y aún no se oculta el sol.
Pienso: qué será de mí y de ti,
cuando callen los grillos y los pájaros.
Otro poema de María Gabriela Pavas Álvarez: Tierra mía
-
Banco de la República: el adulto responsable
«La autonomía del Banco de la República es un activo invaluable que costó décadas construir, y, aunque la decisión de subir las tasas no fuera fácil ni popular, era la correcta».
-
Las absurdas fotos «con Bad Bunny»
«El movimiento de las ficciones debe dirigirse a la interioridad, a la intimidad, no hacia el exterior expresado en la apariencia, donde no son más que un timo».
-
«2026 es el nuevo 2016»: ¿por qué la gen Z quiere revivir este año?, ¿una oportunidad de marketing?
«No se trata de huir del ahora, sino de reinterpretarlo a la luz de lo que fuimos. De preguntarnos qué perdimos en el camino y qué vale la pena recuperar. De usar ese recuerdo no como refugio pasivo, sino como brújula».









