Por Luisa F. Giraldo.
¿Por cumplir? ¡No!
No es una obligación, no te hace mala persona, no te hace malagradecido, no te hace un amargado y mucho menos un arrogante en plena Navidad. Este año no te obligues a asistir a esa casa familiar en la que por “obligación” te esperan, no visites a esos parientes cercanos que lanzan dardos envenenados sobre tu situación actual: económica, emocional, de orientación de sexo, de tu apariencia; o que están hablando del vecino, del amigo e incluso del que no vino.
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Si este año te hace sentir mejor cuidar de ti y elegir ese lugar en el que quieres estar, entonces no te obligues, no te pongas en el lugar en el que no quieres estar, hoy eres adulto y puedes elegir dónde pasar la Nochebuena o dónde pasar la bienvenida del 2026. Incluso, si para ti estas fiestas no tienen el mismo significado, no te culpes, no hay algo malo en ti. No todos tuvieron la misma historia, los mismos recuerdos y la misma familia. Apapáchate, acicálate y vive, esta y otras épocas, a tu manera.
Y por favor, si eres de los que sí quieren compartir en familia, no le hagas la mala vibra al que no va, no le señales y no le preguntes, no le eches indirectas, déjalo tranquilo.
La invitación: vive estas fechas donde tu alma se sienta abrazada y tu ser se sienta libre.
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