Misas en cuarentena: el sacerdote que se niega a cerrar las puertas en Sonsón

Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Valvanera. Foto: Internet

Aunque la Diócesis Sonsón-Rionegro determinó, en concordancia con el decreto 457 expedido por el Gobierno Nacional, que durante el tiempo que dure el Aislamiento Preventivo Obligatorio los templos permanecerán cerrados y las eucaristías se celebrarán sin la presencia física de fieles, en el municipio de Sonsón hay un sacerdote que se ha tomado, de buena fe, ciertas atribuciones.

Se trata del presbítero Javier Toro Osorio, rector del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Valvanera, quien se ha dado la licencia de recibir a grupos pequeños de fieles que asisten por convicción personal al templo, aunque recordándoles las medidas ya conocidas de aislamiento y cuidado.

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“Aquí todos los días atendemos las eucaristías. La Diócesis en un principio nos dijo que celebráramos la santa misa con un número muy reducido de fieles, y yo no he recibido otra directriz. Las misas que estaban programadas desde antes de esta situación se celebran a las mismas horas que la gente las programó, evidentemente, a puerta cerrada, sin toque de campanas”, dice el padre Toro.

Con todo y a pesar de la buena intención del sacerdote, el pasado fin de semana nueve fieles fueron sancionados en Sonsón por asistir a misa en este templo. Y aunque en la puerta del mismo hay un letrero indicando que la eucaristía se celebra sin la presencia física de fieles, si una o dos personas llegan el padre las recibe.

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“Aquí estamos evitando aglomeraciones. Cuando mucho vienen seis personas. Ayer había nueve porque era domingo, es una excepción, porque en semana yo celebro la misa casi siempre solo. Yo no estoy desacatando ninguna medida, los que están violando alguna norma no soy yo, sino los que vienen”, asegura el presbítero.

En su momento la Diócesis ordenó a los sacerdote que celebraran la eucaristía aunque no tuvieran intenciones pendientes, cosa que el padre Javier ha hecho al pie de la letra. El problema es que no se siente capaz de negarle dirección espiritual a los sonsoneños que van a buscarla.  

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“Si algunas personas quieren venir lo hacen por su sentimiento religioso, porque necesitan alimento espiritual. Le digo una cosa: yo no soy capaz de que una ovejita venga a la puerta de la casa a querer tomar alimento espiritual, y decirle que no ore, que no escuche la palabra”, añade.

Por lo pronto, mientras el Rector del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Valvanera de Sonsón sigue cediendo ante sus impulsos sacerdotales de piedad y comunión, la Secretaría de Gobierno sigue también vigilante para que la norma de aislamiento social no siga violándose.

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