Víctimas de Argelia volvieron a nadar en el “Charco del Tanque”

Los argelinos volvieron al “Charco del Tanque”. Volvieron a nadar en sus aguas cristalinas que otrora fueron testigos de la violencia de la guerrilla y los paramilitares. Ahora, esta fuente de agua natural es de nuevo un sitio de encuentro social, un atractivo turístico que poco a poco vuelve a hacer parte del imaginario de la gente.

Y es que la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), lideró, en medio de su plan integral de reparación colectiva, la siembra de árboles y, por consiguiente, el inicio de la recuperación y conservación natural de esta zona que había sido abandonada por los argelinos de bien.

“La comunidad recupera una práctica colectiva y un sitio de encuentro social y familiar, además de la restauración de otras tradiciones comunitarias que se habían perdido por causa del conflicto armado”, dijo María Clara Espinosa, funcionaria de la UARIV.

Así, lo que durante años fue una tradición perdida (nadar y departir en el “Charco del Tanque”), es otra vez una práctica habitual de los sobrevivientes del conflicto armado en Argelia. Pasó de ser escenario de homicidios, secuestros y desapariciones forzadas, a ser escenario de alegría y, por qué no, de esperanza.

“Este lugar es muy importante porque casi todos aprendimos a nadar allí y era el sitio de encuentro comunitario y de paseos en familia por ser un sitio natural”, concluyó Andrés Felipe Zapata, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio El Tanque.

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