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Alba María: una historia de victoria contra el COVID-19

  • Fue el 19 de diciembre cuando Alba María Bedoya, enfermera del Hospital San Roque del municipio de La Unión, sintió los primeros síntomas del COVID-19. No se imaginó lo que habría de ocurrir. Hoy, más de un mes después, cuenta una historia de esperanza en medio de tantas y tan malas noticias.

    Después de aislarla, los médicos consideraron que el examen de rayos x del tórax daba suficientes indicios para considerar que Alba María estaba contagiada con el virus. Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, fue remitida al hospital San Juan de Dios de Rionegro, de donde no saldría sino un mes después.

    “Sentía fiebre, dolor de cabeza, congestión nasal. En Rionegro averigüé por los resultados y, en efecto, di positivo. Me dejaron hospitalizada, pasé a una habitación, pero a medida que pasaba el tiempo ya me fui saturando. Me pusieron oxígeno y tenía más malestar, así que decidieron pasarme a cuidados intensivos”, narró la enfermera.

    Su estado de salud fue agravándose poco a poco. Entonces, en la noche del 22 de diciembre, fue entubada; permanecería así durante 14 días, y tres más en una unidad de cuidados especiales. Y si bien poco recuerda del procedimiento, sí reconoce la angustia que la embargó cuando los doctores le dijeron que había que entubarla.

    “Lo último que hice fue encomendarme a Dios para que todo saliera bien. Le dije que yo quería volver a mi pueblo, a mi familia”, confesó Bedoya a MiOriente al tiempo que aseguró que el suyo fue un milagro, pues “personas muy jóvenes entran a cuidados intensivos y fallecen”.

    De dos cosas está segura Alba María, quien lleva 30 años ejerciendo la enfermería, tras superar el COVID-19: la primera, que fue una segunda oportunidad que le dio Dios para “seguir en la lucha”; la segunda, que la “ignorancia” le hace creer a las personas que la pandemia es un juego. “Lamentablemente mucha gente cree cuando se les muere un familiar”, expresó.

    El pasado sábado 23 de enero, Alba María recibió, por sorpresa, la visita de un grupo de amigos y familiares que, con flores, canciones y pancartas, viajaron hasta Rionegro para volver con ella a casa.

    “El recibimiento que me hicieron fue una sorpresa total. Fue un sentimiento de alegría salir y ver a todos mis compañeros haciendo calle de honor”, señaló esta mujer cuyos consejos en la actual situación se resumen en un contundente y ya conocido “autocuidado, de ahí depende todo”.

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