Un balance de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) sobre la seguridad en el país advierte que, en 2025, los grupos armados ilegales sumaron más de 5000 miembros a sus filas, superando, en total, los 27 000 integrantes.
La FIP incluye en estas cifras a las personas alzadas en armas y las redes de apoyo de los ilegales. Los nuevos miembros representan un crecimiento del 23,5 % respecto a diciembre de 2024.
#AnálisisFIP| 🧵 Récord en disputas y aumento del 23% en miembros de grupos armados: lo que dejó 2025 y las alertas para 2026
— Fundación Ideas para la Paz (@ideaspaz) January 30, 2026
Compartimos esta cápsula de análisis con el consolidado final de seguridad en 2025 y los escenarios que enfrentará el país en este año electoral. 👇 pic.twitter.com/A20BiX8NAz
«El Clan del Golfo lidera ese aumento, con casi 2300 nuevos integrantes, seguido por el ELN y el Estado Mayor Central (EMC), las disidencias que lidera “Mordisco”. Ni las operaciones militares, ni los procesos de negociación, ni las ofertas de sometimiento han logrado frenar su capacidad de reclutamiento. Los grupos ofrecen salarios y otros incentivos en territorios donde el Estado llega tarde o no llega», expresa el informe de Ideas para la Paz.
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Además, según la FIP, el 2025 marcó un récord de disputas por el control territorial, consolidándose como «el año con más disputas armadas de la última década», manifiesta la fundación al señalar que los enfrentamientos entre grupos crecieron un 34 %, impulsados por rupturas internas, nuevas alianzas y la competencia por el control de rutas, economías ilegales y poblaciones.
«Hoy hay al menos 13 zonas del país en disputa activa, casi el doble de las que existían al inicio del Gobierno Petro, en 2022. También se registró un fuerte aumento de ataques contra la infraestructura y bienes civiles (58 % frente a 2024) y contra la Fuerza Pública (62 %). En conjunto, 2025 muestra las cifras más altas desde 2016», agrega la FIP en su balance.
Destaca igualmente que la capacidad militar de estos grupos se potenció con el uso de drones, que en 2025 fueron utilizados en 277 ataques con explosivos, más del doble que en 2024 (119) y la mayoría atribuidos al EMC.
Como consecuencia del recrudecimiento de la violencia, el impacto humanitario fue —alertan— «devastador». Según sus cifras, el desplazamiento forzado aumentó un 85 %, en buena medida por la crisis del Catatumbo; los homicidios aumentaron un 3 % y el secuestro un 133 %.
Finalmente, Ideas para la Paz afirma que la capacidad del Estado sigue a prueba y que se requieren ajustes urgentes para la estrategia contra la ilegalidad. «La respuesta sigue siendo, en muchos casos, reactiva. La prevención, la inteligencia y la anticipación muestran debilidades, mientras que estrategias como los bombardeos pierden efectividad en un conflicto cada vez más fragmentado y disperso. En este escenario, el riesgo para la población civil aumenta y la legitimidad del Estado se erosiona».
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