Los 6.402 galeotes de un reinado infame

“Por lo demás, la monarquía necesitaba a veces niños. Y entonces salía a robarlos a la calle.”

Los miserables, Victor Hugo

I.

Empecé a leer la novela de Victor Hugo durante los primeros meses de la pandemia, en una complicidad entrañable con un tiempo sin programa y un silencio, empero, mucho mejor fraguado. El suspenso, la cavilación moral, la excelente narración de las aventuras de Jean Valjean hicieron que fuera una experiencia voraz, de alguna manera. La abandoné luego, muy a mi pesar, mas ahora que prosigo no deja de causarme sorpresas -‘gratas’ sorpresas, estuve por escribir, pero me veo obligado a pensar que el adjetivo es inconveniente, impreciso-, de repente el texto vuelve y se impone actual. 

Actual en un sentido espasmódico, quisiera decir.

Por las calles, desharrapados y, quizá, desvaídos, van los niños de aquella París decimonónica. En esa, su ciudad amalgamada entre urbe y campo, con suburbios pastoriles y muros de tapias corroídas, esqueleto donde hubo reposado la noche, allí, me temo, esos pobres pequeños construyeron el calor de su morada.

“Las estadísticas hablan de doscientos sesenta niños que, a la sazón, recogían anualmente las rondas de la policía” (2020, pág. 645), expresa el autor. Las circunstancias, sin embargo, se acentúan y derivan en otro lugar. Victor Hugo narró que Luis XIV se planteó construir, en su época, una flota, encontrando ante ello un problema, puesto que para mover las galeras hacían falta galeotes.

Las galeras fueron embarcaciones de grandes dimensiones que, anteriores a los barcos de vapor, dominaron durante varios siglos la mar. Su funcionamiento consistía, aparte de las velas, en un sistema de remos, los cuales eran impulsados generalmente por forzados u hombres que pagaban así la pena de su presidio. A ellos se les llamaba galeotes. Para hacer posible la navegación podían necesitarse decenas y decenas de galeotes.

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Así, para llevar a cabo tal empresa, fue necesario empeñarse en conseguir mano de obra. “¿Que un hombre no se quitaba el sombrero al pasar una procesión? Comportamiento de hugonote; lo mandaban a galeras. ¿Que encontraban a un niño por la calle? Con tal de que tuviese quince años y no tuviese donde dormir, lo mandaban a galeras” (ídem), escribe Victor Hugo. Para este fin se valieron, pues, de esos medios y, dice mordazmente, ese fue un gran reinado e igualmente un gran siglo.

Los galeotes de ese reinado infame fueron en muchos casos niños de la calle, y, según eso, ellos habrían tirado del resultado final de la flota. Pero ese capítulo concluye de este modo: “A veces ocurría que los exentos, si se les quedaba corto el cupo de niños, se llevaban a los que tenían padres. Los padres, desesperados, se les echaban encima a los exentos. En esos casos el Parlamento intervenía y mandaba ahorcar ¿a quiénes?, ¿a los exentos? No, a los padres” (pág. 645).

II.

No está de más resaltar la evidente correspondencia de lo anterior con los casos de falsos positivos ocurridos en Colombia. Mientras estuvieron impunes, mientras no se les fijó como crímenes de lesa humanidad, esas bajas exaltaron la imagen de las fuerzas militares y fueron la vindicación de un gobierno.

Ellos fueron los galeotes de la política de seguridad democrática incorporada por Álvaro Uribe (las fuentes coinciden en que durante ese periodo esta operación se intensificó), donde están involucrados tantos otros generales, coroneles del Ejército, exministros tales como Marta Lucía Ramírez o Juan Manuel Santos -que en las últimas semanas ha afirmado estar dispuesto a participar con la verdad-; porque cuando fue oportuno ufanarse, allí se hicieron pronunciamientos, pero cuando hubo sido necesario responsabilizarse nunca se hizo.

Una de las polémicas con los nuevos datos, anunciados durante el mes de febrero por la JEP, ponen sobre la mesa la discusión respecto al número de muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate, ocurridas en el país desde finales de los años 80 hasta la reciente década. Entre los datos que esgrimen por su legitimidad están los 2.248, que la Fiscalía anota como el total en el lapso 1988- 2014, los 3.512 de la CCEEU y los 6.402 que ha denunciado la Jurisdicción Especial para la Paz, sucedidos solo en el gobierno Uribe.

El problema, no obstante, no obedece en nada al número sino al hecho, que ya en sí mismo es un escándalo, una infamia. Y es un horror que, a alrededor de 200 años de distancia, pueda haber una suerte de resolución, de diálogo entre estos sistemas.

Aquí las justificaciones han sido también múltiples, y descaradas: el sombrero que no se quitaban ante la procesión, en tiempos de Luis XIV , se trasladó acá a otras acciones, envilecidas con frases como “No fueron a coger café, iban con propósitos delincuenciales”; también es cierto que los niños raptados en las calles de París pasaron a ser los desaparecidos de Soacha o los de la comuna 13 de Medellín.

6.402 muertes; 6.402 galeotes para sacar a flote a un reinado infame.

 

Referencias

Calle, M. (2021). Tribunal de paz en Colombia triplica la cifra de muertes por ‘falsos positivos’. France 24. https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210218-colombia-jep-cifra-falsos-positivos-ejecuciones-extrajudiciales

Calvo, J. (2018). ¿Cómo era vivir en galeras?. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/historiayvida/edad-moderna/20180702/47311093916/como-era-vivir-en-galeras.html

Jurisdicción Especial para la Paz. (2021). La JEP hace pública la estrategia de priorización dentro del Caso 03, conocido como el de falsos positivos. https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/La-JEP-hace-p%C3%BAblica-la-estrategia-de-priorizaci%C3%B3n-dentro-del-Caso-03,-conocido-como-el-de-falsos-positivos.aspx

Hugo, V. (2020). Los miserables (Vol. 1). Alianza Editorial.

Parada, V. (2021). Falsos positivos reportados ante la JEP serían más de 6.402: ONG. El Espectador. https://www.elespectador.com/colombia2020/justicia/jep/no-son-2248-ni-6402-falsos-positivos-la-cifra-en-la-jep-aumentaria-en-el-futuro/

La imagen de la galera romana fue extraída de: https://www.fundacionaquae.org/wiki-explora/23_navegantes/index.html

 

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