A merced de las armas solo habrá barbarie

Combatir con más armas las armas, y la violencia con más violencia, esa ley del talión no es signo conciliatorio sino para formas de pensamiento bárbaras. Sí, es fundamental la lucha contra los grupos armados y la delincuencia en general, con más razón cuando el estallido de distintos actos violentos en el país es latente, después de haber pasado unos pocos años en una especie de limbo impreciso que vuelve a consolidarse, al cabo, en carros bomba y tiroteos repentinos.

No obstante, respecto a la seguridad, la restricción del porte y uso de armamento no se ha pensado en detrimento de la población civil, de principio, habría que ir en el camino por desactivar las organizaciones criminales hasta que se pueda lograr un desarme total. Ponerlas en circulación, legalizar su tenencia como manera de dar solución al tráfico ilícito y al bandidaje, es una alternativa que no resuelve el estado de las cosas sino para un país basilisco y violento.

La polémica se debe a que, en esta legislatura del Congreso de la República, la senadora María Fernanda Cabal y el representante a la Cámara, Christian Garcés, presentaron un proyecto de ley que pretende cancelar las restricciones al porte legal de armas en Colombia. Esa medida preventiva, que se tomó durante el gobierno de Juan Manuel Santos, desactivó una norma que estaba vigente desde décadas atrás e instauró la del permiso (porte) especial.

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Cabal dice que la restricción no ha sido equivalente a una disminución en los actos de violencia, y que, por ejemplo, en 2006 (con 662.666 armas legales) el índice de homicidios con estos artefactos de fuego estaba en 32 por cada 100 mil habitantes mientras en 2017 (con 706.210) se instalaba en 18, queriendo señalar con eso que la relación no es directamente proporcional, aunque oculta que justamente en 2016 empezaba a operar y a postergarse hasta ahora la suspensión determinante del porte de armas, incluso con salvoconducto.

Asevera que Chávez –casi sugiere: el diablo en la botella de la izquierda en Colombia- desarmó a los ciudadanos y hoy -dice- Venezuela es el país más violento del mundo. Estadísticamente eso es cierto, y la crisis, en todos los rincones del territorio, es una alarma regional, pero hay que saber atenuar las condiciones de esos niveles de miseria, de represión militar y delincuencia, pues no es verdad que una cosa se deba a la otra, hay un colapso estatal que ha demolido no solo el engranaje de la democracia sino a la justicia y a la sociedad misma.

Según La CEPAL, sí hay una mayor vulnerabilidad a la criminalidad en los pueblos más desiguales. Es desafortunado, por eso, recurrir en esta materia a la comparación con Uruguay, que encabeza los estudios de prosperidad en América Latina; aún más con Estados Unidos, pues la brecha es abismal en el sentido de la solidez económica, los niveles de escolarización y profesionalización y el propio devenir histórico. Allá no dejan de ser escalofriantes, sin embargo, las frecuentes balaceras y ataques armados. A propósito, el argumento de que en ese país mueren más personas por suicidio que por asesinato a mano armada es parcial, y si se trata de hablar sobre la letalidad, el suicidio equivale a la tercera parte de las muertes por arma de fuego en todo el país, según anota la BBC.

María Fernanda Cabal también cita el caso de Bolsonaro, en Brasil, que tan solo en febrero de este año, alegando el ejercicio de la “autodefensa”, decretó otra flexibilización respecto al acceso, al punto de que quienes tienen licencia pueden comprar hasta 6 armas y 2 mil municiones por año. Esa idea de seguridad virulenta, que derramó en Colombia tanta sangre como si fuera desperdicio, es arcaica y debiera estar obsoleta, es un riesgo en una sociedad polarizada y altisonante como la nuestra. Solo en países bárbaros esa es una opción seria.

En fin, que para qué los derechos a la vida, a la educación y la salud si no hay seguridad, insiste. Por supuesto, ninguna vida debiera estar amenazada, pero eso no se diluye con políticas de armamento. Un revólver perfila una trayectoria letal. Soportar parte del peso del estado en un andamiaje semejante, es hacer una entrega en la que los gobiernos se eximen de su responsabilidad constitucional. Está el consabido derecho a defendernos, es cierto, pero no tendría que colocarse así, enquistada, esa inestabilidad que nos amordaza. Un arma no nos hará soberanos, en cualquier caso, ese sueño de la libertad y dominio individuales está desprovisto de todo materialismo.

Habría que erradicar de ese artefacto, de fondo, una práctica secular, una lógica de exterminio. Incluso para una sociedad que está siendo permeable a discursos animalistas y ambientales, las propias actividades de caza van replegándose al margen. Y a diferencia, quizá, de los cuchillos, las navajas, los machetes, las hachas, un arma de fuego no podrá verse fácilmente domesticada e instalada en el organizador de una cocina.

Lo cierto es que el impulso de lo humano va más allá de las tecnologías y los artefactos que inventa para el exterminio y la muerte. Creo, lamentablemente, que si hubiera solo piedras acarrearíamos con ellas la guerra y lo incivil. Sin embargo, es por ese riesgo de más, sin duda mortal e inevitable, que también internacionalmente se promueven un desarme general y un desembarazo nuclear. Nunca nos ha ido del todo bien al jugar con fuego, sino ahí está ese mítico Prometeo herido en las entrañas, devorado, atizado diariamente en nuestra sangre maleva, al que no le sirvió de nada legarnos esta viva lucha.

 

Referencias

Agencia EFE. (2021, 13 de febrero). Bolsonaro insiste y flexibiliza aún más el acceso de los civiles a las armas. El Comerciohttps://www.elcomercio.com/actualidad/bolsonaro-flexibiliza-acceso-civiles-armas.html.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2012, 29 de febrero). Violencia y desigualdad limitan la democracia y son causa de pobreza y subdesarrollo. Comisión Económica para América Latina y el Caribehttps://www.cepal.org/es/comunicados/violencia-desigualdad-limitan-la-democracia-son-causa-pobreza-subdesarrollo

Cosoy, N. (2016, 02 de febrero). Colombia, el primer país de América Latina en prohibir por un año el porte de armas a nivel nacional. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160129_colombia_prohibicion_armas_nc

Gunter, J. (2020, 24 de febrero). Suicidios, la silenciosa epidemia que se esconde detrás del derecho a portar armas en EE.UU. BBC News. https://www.bbc.com/mundo/noticias-51400485

Justicia. (2018, 30 de diciembre). Polémica por facultades a Mindefensa para reglamentar porte de armas. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/por-decreto-ministerio-de-defensa-reglamentara-porte-de-armas-310016

Lozano, D. (2020, 27 de febrero). Latinoamérica, la región más violenta y represiva del mundo. El Mundo. https://www.elmundo.es/internacional/2020/02/27/5e56c39c21efa09f408b471b.html

 

 

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