“¡Qué abejorral!”, la historia de un nombre

Por: Juan F. Tobón Aristizábal.

Existen dos maneras de conformar un pueblo: fundación es la primera, y donación de terrenos y creación de poblado la segunda. El 15 de enero de 1811, por necesidad administrativa y legal, José Antonio Villegas creó lo que hoy conocemos como Abejorral, a causa de que la administración de la nueva República le informara a los dueños de los territorios que debían poblarlos y trabajarlos, o tendrían que ser devueltos al estado. Fue ahí cuando este hombre, quien había heredado las tierras de su padre, creó Abejorral, pues no se conoce documento legal que diga “Fundación de Abejorral”.

A 84 kilómetros de la capital de Antioquia, en el Oriente del departamento, está ubicado este municipio en el que “le crece lo que usted siembre”, cuenta un abejorraleño. Papa, frijol, maíz, café, uchuva, granadillas y hasta flores da este pueblo, gracias a que su tierra ha sido premiada por Dios con los tres pisos térmicos. Su generosidad para la agricultura ha dado a conocer este municipio y a quienes la habitan, pero, ¿por qué se llama Abejorral?

Los oriundos de esta tierra se dan el lujo de contar con dos historias para dar razón del nombre de su municipio. Según Leidy Otálvaro, historiadora y docente abejorraleña, la primera inicia cuando José Antonio Villegas, hacia el año 1800, se estableció en un territorio conocido como Santa Catalina, y allí, en búsqueda de miel para endulzar algunos alimentos, encontró gran cantidad de panales de abejas y su expresión al ver esto fue: ¡qué abejorral! De esta creencia viene la primera versión, misma que es posible que un poblador del municipio relate al preguntarle por qué el pueblo se llama así.

Por otra parte, se encuentra la “historia más creíble, aunque menos conocida”, cuenta Leidy; y es que “los abejorraleños han sido personas trabajadoras desde siempre y el símbolo del trabajo es la abeja, entonces es muy probable que el pueblo haya recibido este nombre por la cantidad de abejas que se encontraron en el principio y porque el trabajo es fundamental para los oriundos del pueblo”. Así las cosas algo queda claro: las abejas fueron las protagonistas a la hora de nombrar la tierra que hoy es conocida también como “La Tierra de los Cien Señores”.

No es extraño encontrarse con personas que tengan algún vínculo con la “Tierra de los Cien Señores” en cualquier parte del país. Durante décadas Abejorral recibió a los jóvenes de todo el país que pretendían continuar con su preparación académica, no solo por la calidad educativa de los establecimientos de formación del municipio, sino porque allí funcionaban la Normal Superior y el prestigioso Liceo Regional Departamental, al que llegaban decenas de estudiantes, muchos de los cuales eran hijos de jubilosos parlamentarios y otras personalidades de la política de Colombia.

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