Guerra sucia: sobre las campañas de desprestigio en política

Andrés Rivillas y Hugo Jiménez

Cada vez se acerca más el día cero para los próximos comicios electorales en el país, las campañas de los diferentes candidatos no paran de moverse y asimismo crecen las diferentes metodologías de desprestigio contra algunas de ellas. Al menos así ha sucedido en dos municipios del Oriente Antioqueño en las últimas tres semanas: El Carmen de Viboral y El Santuario.

Tanto Hugo Jiménez Cuervo, candidato al primer cargo municipal en El Carmen, como Andrés Rivillas en El Santuario, han manifestado públicamente su desacuerdo con esa manera de hacer campaña a partir de lo que ellos denominan “desprestigio, y restándole valor al debate político” que, en últimas, es lo que se espera para que los electores puedan discernir en las urnas.

MiOriente consultó con el experto y asesor político Miguel Jaramillo Luján sobre este tipo de situaciones que, de cierta manera, son típicas dentro de la puja política y electoral de los territorios. Para el experto, hay que diferenciar entre la guerra sucia, la propaganda sucia, el contraste, la publicidad y el maketing, conceptos que, por la interacción en las redes sociales, tiende a confundirse.

“La propaganda es una información vacía que pretende captar el alma emocional de las personas, pero la propaganda negra es utilizar herramientas de la vida privada e individual de una persona, real o ficticia, para hacerle daño y eso es ilegal, debe denunciarse e investigarse”, expresó Luján.

Hablar, por ejemplo, de un delito que no se cometió en campaña, de la vida sexual, atacar a su familia son, según el asesor político, algunos de los recursos más utilizados en época electoral para el desprestigio. “A la gente debe interesarle el candidato en pro de su propuesta para gobernar, no en otras esferas. Finalmente, la propaganda sucia es un boomerang que siempre se devuelve a quién la realizó”, agregó.

En ese orden de ideas, los candidatos anteriormente mencionados han enviado un mensaje a la comunidad de sus localidades invitando al debate con altura. Hugo expresó que estaba preocupado “por el tono desmedido, irrespetuoso e irresponsable que ha ido tomando el debate electoral en nuestro municipio”, puntualizando que “a la Alcaldía llegaremos con transparencia y aportando ideas para el progreso de nuestro municipio sin desprestigiar a nadie”.

Rivillas, en El Santuario, dijo que se alertó cuando los rumores que lo asociaban como el candidato de la guerrilla “fueron lanzados por una persona inimputable y que llevaba en su atuendo una de las insignias de otra de las campañas en el municipio”.

Rivillas, a raíz de la lamentable situación, ha sido enfático en que “la situación nacional en la que candidatos han sido amenazados y asesinados en Colombia no es un juego y no vale la pena poner en riesgo la vida de una persona con información rotundamente falsa, únicamente por estar en el marco de una contienda electoral. Mi llamado es el mismo: un debate con altura para seguir construyendo municipio”.

En ese orden de ideas, y atendiendo a lo mencionado por Luján, tanto el elector como el candidato víctima están en la responsabilidad de reconocer y denunciar este tipo de campañas de desprestigio para que sean investigadas y procesadas.

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