MiOriente > Columnistas > Llamado a la campaña de “no a la pólvora”

Llamado a la campaña de “no a la pólvora”

  • Por: Rodrigo Antonio Zuluaga Mejía
    Presidente Ejecutivo
    Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño

    Desde cada una de nuestras esferas o círculos de actuación podemos iniciar la campaña: “en esta navidad, no a la pólvora”. Desde el campo familiar, social y empresarial, y más amplio todavía, desde las alcaldías de los 23 municipios de la Región, cada una a su manera y con sus propias iniciativas y medidas, puede contribuir enormemente en esta tarea tan importante para el bienestar de nuestras gentes. 

  • La navidad es una época propicia para reflexionar y celebrar responsablemente alrededor de las tradiciones decembrinas que fomentan el compartir en familia. Esta también es una época para el descanso -a propósito de la temporada vacacional-, para hacer un balance del año, un momento para ser generosos, manifestar con regalos y buenas actitudes nuestra solidaridad. En general, navidad es una temporada tan especial que no se debe ensombrecer con hechos que alteren la paz o entristezcan el ambiente familiar y social, como los que puede generar la pólvora. 

    La “cultura” de quemar esta sustancia es cotidiana, pues podemos verlo en las fincas, en los barrios y hasta en las plazas principales. Su uso se ha convertido en una conducta arraigada en todos los estratos sociales. Por esta razón debemos sentirnos llamados a desarrollar la campaña “en esta navidad, no a la pólvora”. 

    Los medios de comunicación, desde sus distintos formatos: prensa, radio, televisión y digital, pueden  producir  mensajes preventivos en contra del uso irresponsable de la pólvora. Los colegios y universidades, desde la academia, pueden promover  las actuaciones cívicas que deslegitimen en los jóvenes la compra y quema de pólvora, especialmente la detonante. 

    Este tipo de sustancia, en diciembre de 2012, registró oficialmente 205 quemados en Antioquia, donde el 46% de esos lesionados fueron menores de edad. A esto se suma el sufrimiento de los animales, porque el estridente ruido de la pólvora detonante les genera problemas de comportamiento como estrés, miedo, escapes, accidentes y muertes. 

    Debemos trascender a la pirotecnia luminosa, que con el debido manejo de los expertos ameniza estos actos pero no tiene impactos o riesgos para las personas y los animales. 

    Nuestra acatada y respetada Diócesis, como institución líder y protagónica en el Oriente, con su gran capacidad de convocatoria incide positivamente en el cambio cultural que nuestra sociedad requiere, y puede desestimular el uso de la pólvora en las comunidades, pues su voz se escucha en todos los rincones de la Región. 

    La Policía Nacional también tiene un notable papel en esta campaña, no solo desde las sanciones, comparendos efectuados a los expendedores ilegales o incautación del mercado de la pólvora, sino también concientizando a las comunidades en las que inciden. 

    Por su parte, los gremios debemos desarrollar actividades de sensibilización, iniciando con nuestros empleados, y llevar estos mensajes sistemáticamente a toda la sociedad que impactamos, como una política de Responsabilidad Social, desde y con las empresas de nuestros gremios. 

    Los entes territoriales tienen el papel más importante en esta campaña. Un buen ejemplo de ello es el acuerdo realizado durante el mes de octubre entre los alcaldes de los municipios que integran la Junta Metropolitana del Valle de Aburrá, con el fin de hacerle frente a la problemática de las lesiones con pólvora en el área metropolitana. Se trata de una campaña integral para la prevención, educación y regulación frente a la producción y uso de esta sustancia. 

    Un llamado como este se convierte en un hecho trascendental para enfrentar culturalmente este problema y no reducir su manejo a las autoridades de policía. Es la sociedad actuante la que cambia unos valores para disminuir el problema de salud pública y el dolor familiar de los afectados cuando ocurre un accidente. 

    Este tipo de acuerdos sociales,  como muchos otros, se deberían adelantar en la Región, y de manera consistente y sostenida, porque los cambios culturales requieren su tiempo,  pero se puede acelerar con esta sensibilización. 

    Se han  aumentado los registros de personas quemadas. En 2012, el municipio del Oriente Antioqueño con el mayor número de quemados fue Rionegro con cinco, seguido por Cocorná con cuatro, Guarne y El Carmen de Viboral presentaron tres por municipio. El Santuario y Marinilla registraron de a dos casos, mientras que Argelia, La Unión, La Ceja y San Rafael, un caso por localidad. De los 23 quemados, 14 fueron menores de edad. 

    Antioquia, en años consecutivos, presenta las mayores cifras de quemados, lo que evidencia que en nuestro departamento la tradición alrededor de la pólvora está muy arraigada. Debido a que celebrar con pólvora puede terminar en una tragedia, lo responsable es que la comunidad se abstenga de usarla y denunciar a quienes la expenden o la utilizan ilegalmente, y eso nos incluye a todos. 

    Esta invitación tan  amplia y respetuosa puede generar grandes impactos. Estamos a tiempo de actuar de manera preventiva. Esperemos que todos, familias, autoridades locales e instituciones, estemos con las alarmas prendidas. Si partimos del reconocimiento que  el uso de la pólvora es una conducta  aceptada  pero reprochable, tenemos el deber de emprender esta campaña. Que nuestro objetivo sea pasar las fiestas de fin de año, sin opacarla.

    Compartir:

  • Relacionadas