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Rionegro ya tiene agua de mejor calidad

  • El pasado 21 de febrero se produjo un daño en el tanque Abreo, con capacidad para almacenar hasta 5000 metros cúbicos de agua potable para los habitantes de Rionegro. En 10 días, un equipo de EPM solucionó la falla. Apoyados en maquinaría, tecnología avanzada y su experiencia lograron una reparación que podría haberse tomado mucho más tiempo.  

    «Es una clara muestra de lo que es el resultado de la fusión de EP Río con EPM, pues gracias a la capacidad operativa y técnica, y al conocimiento y la operación de los sistemas de acueducto y de alcantarillado por parte de la empresa, se pudo resolver la situación en tiempo récord», asegura el ingeniero Juan Felipe Gómez Rodríguez, profesional de la Unidad de Operación y Mantenimiento Provisión Aguas en este municipio del Oriente antioqueño.

    El proceso de fusión del que habla Gómez comenzó en octubre de 2017 con la compra por parte de EPM del 100 % de las acciones de Empresas Públicas de Rionegro (EP Río), con una condición: seis meses después de esa fecha, la calidad del agua debía mejorar de forma notoria. 

    «Este era uno de los puntos que históricamente más inconformidad había ocasionado en la comunidad. Para cumplir esa promesa, se aprovechó el conocimiento de las personas que trabajaban en EP Río y se logró hacer unos ajustes en todo el proceso: se hizo un diagnóstico desde la fuente de abastecimiento, la captación, la planta de potabilización hasta las redes de distribución. Y aprovechamos la experiencia, el conocimiento y el apoyo técnico de EPM, tanto en el área metropolitana como en otras filiales, para cumplir con ese compromiso», sostiene el ingeniero.

    Durante los dos años y dos meses siguientes, EP Río funcionó como filial de EPM y en ese tiempo se trazó una hoja de ruta para el futuro. «El municipio se había quedado corto en cuanto a la disponibilidad de cobertura, a la capacidad, la infraestructura, a su planta de potabilización, a sus tanques de almacenamiento y requería inversiones altas para poder asegurar la continuidad y la calidad del abastecimiento de agua potable en su territorio, no solo en el corto sino en el largo plazo», indica Gómez.

    Por eso la empresa contrató una consultoría para realizar un diagnóstico integral de todos los componentes del sistema de acueducto y alcantarillado, proyectar el crecimiento de la demanda y definir y priorizar las obras de infraestructura necesarias. Dentro de estas se destacan los trabajos para la integración de Rionegro, por medio del proyecto Valle de San Nicolás, al sistema interconectado de EPM, el plan maestro de acueducto y alcantarillado, la reposición de redes en el centro histórico del municipio, mejoras en la captación y potabilización del agua, entre otros desarrollados que, hasta el 31 de diciembre de 2019, implicaron inversiones de más de $340.000 millones. Ese mismo mes se adjudicó el contrato para el diseño, construcción y puesta en marcha de la planta de tratamiento de aguas residuales, que sumado al valor del lote tendrá una inversión superior a los $165.000 millones.

    En contraste con las buenas noticias, la última semana de mayo y las dos primeras de junio, se presentó un incremento significativo en el robo de medidores de agua. Sin embargo, con un plan conjunto de la Administración Municipal, la Policía y el equipo de comunicaciones de EPM, se han adelantado campañas de concientización entre los ciudadanos para que ayuden a evitar el robo de estos equipos. 

    La estrategia, según Gómez, ha empezado a dar resultados. Y es además un paso hacia adelante para que los rionegreros, con la apropiación y el cuidado de los equipos y la infraestructura, también se sumen al proceso que comenzó hace ya casi tres años y que tiene el propósito de que su municipio cuente con un servicio de acueducto de mejor calidad.

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