Córdova, un rionegrero paradigma universal

Por Carlos Andrés Zuluaga Marín, cordovista

Mi noble amiga:

Que no exponga mi vida me dices en tu carta y sabes que soy un loco que pierde su razón delante de las balas. Sabes que no moriré en los campos de pelea sino en tus brazos y acariciado por tus manos que beso desde aquí con entusiasmo. Sabrás que cuando te veía a todas horas no creía que al apartarme de ti me dejaras en la oscuridad de las tinieblas. Y te juro que los realistas no me vencerán porque tú me guiarás en el combate y acabaré con ellos. ¡Qué gloria volver a Rionegro y presentarte con mi amor crecido en la ausencia, mi espada tinta en sangre de los enemigos de la Patria!

Cuánto agradecí los regalos que me enviaste, sobre todo el dulce que traía mi nombre con jazmines, me pareció exquisito. Comprendí que tus manos lo prepararon para tu Pepe. Dile a Mercedes que el pañuelo para el cuello que me mandó está muy bueno y la cifra de seda parece hecha en imprenta. Hazle una visita a mi familia y no cuentes allá que te escribí porque sólo a ti escribo, pues sigo muy enfermo y loco, loco de amor por ti. Adiós, no te olvides de rezar por mí y escríbeme.

Tuyo,

PEPE

P. Te prometo cuidarme mucho, sólo por darte gusto.

Conmemorando el día de hoy los 199 años, y a uno de celebrar el bicentenario de la Libertad de Antioquia, se dan muestras de reconocimiento a quien es uno de los más grandes colombianos de todos los tiempos.

La serie de operaciones militares que desencadenaron en el triunfo de Chorros Blancos, lugar situado entre Campamento y Yarumal, más precisamente en el Alto de Boquerón, recuerdan a un grupo de militares llamados Cazadores de Antioquia, hijos de los cantones de Rionegro, Antioquia, Medellín y Marinilla (los recordados hijos de doña Simona Duque), guiados por un ser sobrehumano que parecía asignado por los dioses griegos para lograr su destino. Porque es así; basta solo entrar en sus biografías y documentos para darse cuenta de lo que significó este personaje.

La montaña antioqueña respondió al reclamo de su pueblo y engendró al gran Córdova. Tenía tan solo 20 años el muchacho que para ese momento portaba el grado de Teniente Coronel y Gobernador Militar de Antioquia. Este triunfo del Ejército Republicano no solo otorgó la libertad a la estratégica Provincia de Antioquia, sino que dio inicio a la consolidación de la independencia del continente, ya que impidió que las tropas del virrey Sámano, quien venía de Cartagena con el fin de emprender la Reconquista, se uniera con los realistas del Perú y Quito. El ejército español era para ese entonces la milicia más poderosa que había en todo el planeta.

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