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Pedagogía y relojes de arena para cuidar el agua

  • La iniciativa Cuido el agua, cuido la vida incluye 50 mil visitas puerta a puerta en 11 municipios y toda una estrategia pedagógica para facilitar el uso responsable y eficiente de ese recursos por parte de los usuarios.

    Parece una noticia de antaño, pero en la vereda Abreo, de Rionegro, los relojes de arena se volvieron un elemento de primera necesidad. Estos pequeños artefactos transparentes, rellenos de una arena verde, marcan el tiempo de algunas de las rutinas en fincas y casas de esta zona rural.

    “Aquí no dieron un brinco. Antes la gente de la zona lo llama a uno a preguntar si no han llegado más porque fueron la sensación”, dice Germán Ovidio Guarín Ospina, representante de la Junta de Acción Comunal de la vereda y quien fue el encargado de distribuir los relojes entre sus vecinos.

    Los relojes de arena no llegaron por un ataque de nostalgia de algún mecenas o como dotación de unas olimpiadas de juegos de mesa. No. Estos pequeños mecanismos diseñados para marcar exactamente cuatro minutos hacen parte de la estrategia Cuido el agua cuido la vida, con la que EPM busca generar conciencia sobre el uso racional y eficiente del agua. 

    Al sector La Cascada de Robledo, en la comuna 7 de Medellín, también llegaron cerca de 200 relojes que fueron repartidos entre la comunidad. Allí la lideresa María Isabel Muñoz Sepúlveda cuenta que también fueron un apoyo importante para materializar esa campaña pedagógica para promover un uso más racional del agua.

    “Uno muchas veces se bañaba o hacía tareas de la casa como trapear o lavar los platos sin pensar en qué tanta agua desperdiciaba. Estas capacitaciones con EPM han sido muy valiosas porque ahora uno es más cuidadoso y entiende de dónde viene el agua, por qué hay que cuidarla y que es un privilegio que no tienen en otros lugares de Colombia y del mundo”, cuenta.

     

    La estrategia global

    Bibiana Osorio Zuleta, profesional de la Unidad de Educación a Clientes y Comunidad de EPM, cuenta que Cuido el agua cuido la vida es una estrategia que comenzó a ejecutarse desde noviembre del 2020 con dos objetivos primordiales: promover el cuidado del agua desde las fuentes y cuencas cercanas, y propiciar comportamientos de uso eficiente y responsable de los servicios de acueducto y alcantarillado.

    “Elegimos algunos barrios o sectores en los once municipios seleccionados que tuvieran fuentes cercanas de agua con las que se hubiera tenido alguna dificultad o comunidades donde es necesario reforzar el uso eficiente de los servicios porque había comportamientos inadecuados”, explica Osorio Zuleta. La campaña se concibió en tres fases: promoción, sensibilización y formación.

    La estrategia de repartir relojes de arena para que los usuarios contabilicen y moderen los tiempos de sus duchas u otras labores de rutina, es solo una parte pequeña de una estrategia de pedagogía que incluye un equipo de profesionales que realizan visitas puerta a puerta para explicar de qué se trata el programa, dar tips prácticos sobre el cuidado del agua y entregar material didáctico para que los niños, mientras juegan, aprendan por qué es clave no dilapidar el agua.

    Cuido el agua cuido la vida también incluye tertulias, contenidos en los medios masivos de comunicación, instalación de mensajes educativos en vallas y paraderos de los municipios y recorridos con los personajes de la legión Cuidamundos de EPM  donde se comparten algunos tips como que las duchas no superen tres minutos con la llave abierta, cerrar llave mientras nos enjabonamos o lavamos los platos, lavar el carro o la moto con manguera con dosificador, barrer aceras o antejardines en vez de lavarlas con manguera o reutilizar agua del segundo enjuague de la lavadora para otras tareas de la casa.

     

    María Isabel Muñoz, líder comunitaria de Robledo, resume el impacto de la estrategia en la cotidianidad de las familias. Dice que más allá de los 15 mil pesos de ahorro que ha visto reflejados en su factura mensual, se ha vuelto casi una obsesión aprovechar al máximo el agua que usa cada día. Valora más cada metro cúbico que gasta y sabe que no es un chiste ni un juego cuando se habla de las consecuencias a futuro de malgastar el agua.   

     

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