Dos sacerdotes, una finca y un territorio poblado de víboras

El Carmen de Viboral es conocido, entre muchas bondades, por su loza, y por  ser epicentro teatral del departamento. Su intensa actividad en el arte escénico, y sus reconocidos festivales y grupos de teatro como El Gesto Noble, Carmentea, Gato, entre otros, han puesto el nombre del municipio en lo más alto de la agenda cultural del país. Como si fuera un designio del destino, pareciera que el nombre de este municipio, El Carmen de Viboral, fuera el título de una obra digna de ver en las tablas del más concurrido de todos los teatros. A propósito de esto, nos preguntamos, ¿de dónde salió este nombre?

Lo que hoy es el escenario del afamado Festival de Teatro El Gesto Noble, fue hacia el año 1700 una finca de recreo llamada ‘Carmen’, a la cual arribaba su dueño desde Marinilla, el padre Juan Sebastián Jiménez Fajardo, a pasar sus días de descanso. Según cuenta la historia, y lo ratifica el historiador carmelitano Francisco Hernando Betancur, “la llamó así porque el territorio parecía un jardín, y jardín en árabe se dice Carmen”.

Para 1760, se levantó en ese lugar la Viceparroquia que Jiménez Fajardo adjudicó a la advocación de la Virgen del Carmen, misma que el sacerdote marinillo entregó a su coterráneo y también sacerdote Jorge Ramón de Posada. Fue este último el encargado de adelantar la gestión para que esas tierras, que ya estaban siendo pobladas, se convirtieran en Parroquia y Jurisdicción Territorial de El Carmen.

En 1807 fue emitida la resolución que daba el paso de Viceparroquia a Parroquia, por parte del Obispo de Popayán, cuya Diócesis tenía incidencia en esta zona, y fue el mismo Obispo quien le acuñó la palabra ‘Viboral’, a lo que ya era ‘El Carmen’, “esto porque en la zona norte del territorio en ese entonces, existían extensiones pobladas de víboras”, comenta Francisco Hernando.

Finalmente, en 1814, se establece El Carmen de Viboral en aspectos municipales, dejando de lado el Distrito Parroquial como se conocía hasta entonces. Así es como entre fincas de recreo, sacerdotes, palabras árabes y víboras, se conforma el nombre de este municipio que cada año sube el telón durante el Festival Internacional de Teatro, como haciéndole gala a la historia de su nombre.

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