Caravana por la Vida: La Honda no tiene paz

Por: Juan Alejandro Echeverri, enviado especial de MiOriente

Después de recorrer San Luis, San Francisco, Cocorná, San Carlos, Sonsón y El Carmen de Viboral puede identificarse un patrón: el Oriente Antioqueño, sobre todo la zona rural, sufre una violencia que no cobra vidas pero hace tanto daño como el conflicto armado.

En el penúltimo día, la Caravana por la Vida, el Agua, la Paz y el Territorio, compartió con las familias de la vereda La Honda en el municipio de El Carmen.

Del año 1980 al 2000, la vereda ubicada entre el Cañón del Río Santo Domingo y el Río Melcocho, sufrió todo el rigor del conflicto. Tanto que de 40 niños que iban a la escuela por aquellos años, al día de hoy solo van dos.

Orlando Botero pasó 14 años en el exilio. Tras retornar, una nueva problemática perturba su tranquilidad: la vereda es una de las cuatro zonas declaradas por Cornare como reserva forestal en la región.

La medida de la corporación ambiental propone que los campesinos cambien su vocación económica (extracción de madera, siembra de pancoger, o prácticas ganaderas) y se conviertan en guardabosques.

“Les ofrecen 250.000 pesos mensuales a los campesinos. Cornare se justifica diciendo: ‘cómo así que ustedes se oponen a que protejamos el territorio’;  es muy paradójico que declaren una zona de reserva en un lugar donde hubo conflicto”, dijo Omar Osorio. El integrante de La Tulpa Comunitaria aseguró que la comunidad recién está analizando el proyecto, sin embargo proponen que se complemente con actividades secundarias.

Andrea Rendón, quien ha investigado a fondo el tema jurídico y normativo del proyecto, expuso antes los caravanistas una serie de objeciones sobre esta modalidad de conservación: primero, la propuesta está siendo promovida por EPM e Isagen, las empresas que mayores solicitudes tienen para construir hidroeléctricas en el territorio. Por otro lado, las comunidades de la zona de influencia no tienen derecho a postularse a subsidios de saneamiento básico porque en estas zonas no puede haber intervención estatal (hospitales, escuelas o carreteras), sólo está permitido hacer estudios de minerales e instalación de redes de transporte de energía. Por último, Andrea dijo que hay irregularidades con los títulos de la tierra, en caso de que el campesino no tenga formas de demostrar su propiedad sobre los predios, “no tiene derecho a indemnizaciones, lo que va en detrimento del campesino que de por sí es pobre”.

El inconformismo de la comunidad es generalizado. Jair Botero segura que “Cornare no quiere que estemos acá. Quieren que cuidemos los bosques para hacer hidroeléctricas.” Por su parte, Eli Botero también manifestó su malestar: “a Cornare lo vemos como ese ente policial que persigue y sanciona. A las grandes multinacionales si las dejan tumbar monte, a nosotros no nos dejan cortar un estacón”.

La caravana cerrará hoy sábado con un foro que recogerá las reflexiones y conclusiones del recorrido. Desde ya se vislumbran algunos planteamientos: la violencia en el Oriente Antioqueño, igual que la materia, no se extingue sino que se transforma.

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