Daniel Arbeláez, un rionegrero real y comprometido que quiere ser concejal por segunda vez

En parques, tiendas, oficinas y en todos los sectores de Rionegro se escucha el nombre de Daniel Arbeláez a quienes los ciudadanos califican como un concejal comprometido, que ha trabajado por la cultura y la juventud de un municipio que en los últimos años viene creciendo a pasos agigantados.

Precisamente, Daniel, quien siempre ha sido un apasionado por la historia y por conocer los acontecimientos más importantes de Rionegro, ha pasado los 28 años de su vida en la urbanización Altos de la Pereira de donde tiene bonitos recuerdos de niño, cuando pasaba las horas entre juegos con amigos y vecinos del sector.

“Recuerdo que fue una infancia bonita, muy tranquila, la pasaba entre las zapaterías de mi abuelo y con los amigos del colegio, primero en la Institución Técnico Industrial, luego en el Anglo Español y, finalmente, en el East Farm School, donde me gradué como bachiller”, manifestó Daniel, quien posteriormente logró estudiar Ciencias Políticas en la UPB, gracias a una beca que obtuvo por su disciplina y perseverancia.

Su pasión por la política lo llevó a aspirar al Concejo Municipal para el periodo 2012-2015; aunque por ese entonces no contaba con recursos económicos suficientes para una campaña; sin embargo, más allá de esa dificultad obtuvo cerca de 500 votos y estuvo cerca de lograr una curul dentro de la corporación.

En los siguientes cuatro años, Daniel no paró y estudió un diplomado en comunicación digital en EAFIT, un diplomado en gestión pública de la UCO y una especialización en gestión pública municipal también en EAFIT, donde pudo conocer más el municipio, dar a conocer sus ideas y en su segundo intento logró llegar al Concejo Municipal.

“Desde el principio me declaré un concejal independiente, nunca me declaré en oposición, pero tampoco de la coalición del alcalde. Logré gestionar 1.050 millones de pesos con la Gobernación de Antioquia para beneficiar a 300 familias con 300 pozos sépticos, institucionalicé la Semana de la Juventud y se le apropió un presupuesto para dicha celebración”, manifiesta Daniel, quien además fue elegido por sus compañeros como el mejor concejal.

En su primera experiencia en la Corporación, Daniel abrió un espacio llamado la Casa de la Juventud, donde niños jóvenes e, incluso, adultos cuentan con un lugar para dar a conocer sus talentos y que además les permite estar alejados de los malos vicios. Por eso, en este 2019, quiere continuar un proyecto que nació por su amor a Rionegro y que desea mantener en pie por muchos años.

“Yo nunca quise hacer otra cosa que no fuera política, nunca me equivoqué de camino, nunca tenía dudas, desde el colegio sabía que quería estar en lo público”, concluye Daniel, quien ahora trabaja por estar nuevamente en el Concejo de Rionegro y para lograrlo cuenta con el apoyo de su esposa Luisa Areiza y de su hija Camila de apenas dos meses de nacida, quienes son su principal motivación.

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