“No fue inútil su muerte; fue inútil su fusilamiento”

En 2011, 62 años después de terminada la Guerra Civil Española, la Asociación de Familiares de Desaparecidos de ese conflicto encontró una fosa común que contenía los restos de más de 300 personas fusiladas en 1936.

Entre los buscadores no había nadie que hubiera conocido en vida a quienes hallaron. Solo tenían nombres, algunas fotos y el ADN propio. Y un inagotable deseo de memoria que es el otro nombre de la justicia.

En el lugar de las fosas está el listado y a un lado del camino, en la dura cuesta de los Montes de Oca, un pequeño obelisco con placas que citan al poeta Miguel Hernández. Y una inscripción grande que dice: “No fue inútil su muerte; inútil fue su fusilamiento”.

¿Dónde levantaremos nuestros pequeños altares de justicia?

#ElCaminoDelFinDelMundo

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