La promesa de felicidad también se llama olvido

Atravesamos la España profunda. Esta se ve menos en las guías del turismo internacional. Caminamos cruzando pequeños pueblos llenos de historia, con heráldica y viejas calles, tienen casas que atestiguan siglos. Iglesias entre góticas y barrocas. Fortificaciones.

Hay progreso. Pero no hay nadie. La felicidad que prometió el capitalismo neoliberal se llevó a la gente. Los viejos mueren solos. Los hijos se marcharon a las ciudades, olvidan el camino de regreso. Apenas mis ojos ocupan estos pueblos. Esta prosperidad también se llama olvido.

#ElCaminoDelFinDelMundo

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