¡Y ahora!, ¿quién podrá defendernos?

Cristian Fernando Duque López, Psicólogo y Magister en Humanidades. Docente Universitario y Conferencista. Especialista en Gestión para el Desarrollo. Email: cristianduque09@gmail.com Cel. 311 361 77 56

Ver que el mundo está al revés causa desconcierto, y más cuando se vive en una realidad social que hace perder la paz. Se ha diluido la confianza en el otro, en las instituciones, en el colectivo, y esto genera la incertidumbre y prevención de ver en todos potenciales agresores.

Los vendedores de seguros se aprovechan de esto fundamentando su discurso sobre el miedo; de este modo, te presentan un panorama desalentador de todo lo que te puede pasar desde que te levantas, generando inseguridad, para así conseguir futuros compradores de certezas inciertas. Estamos llenos de coartadores de la tranquilidad, de personas que han recibido tan poco amor que quieren quitarle el bienestar y la alegría a quién las tiene.

Preocupa que quienes eran los cuidadores y eran figuras de autoridad, se hayan convertido, en muchos casos, en los principales vulneradores de la dignidad y bienestar de las personas.

No es lógico que los padres, primeros responsables del bienestar de un niño, sean quienes estén vulnerando sus derechos; según el ICBF, en Colombia cada día son abusados sexualmente 48 niños y en gran parte de los casos los perpetuadores son familiares y conocidos de las víctimas. ¿Qué es lo que pasa? ¿Quién podrá defender a los más vulnerables de nuestra sociedad? Urge estar despiertos, generar formación y redes de apoyo para que todos cuidemos unos de otros; atentos para que no haya más víctimas.

No tiene explicación que muchos de nosotros, cuando vamos por la calle o por una avenida, tengamos más temor a que nos salga un agente de tránsito o de policía que los propios ladrones. Hace poco un policía me detuvo y en lugar de preocuparse por mi bienestar, buscó meticulosamente por todos lados una excusa para poder generar una infracción que no solo generó daños al bolsillo, sino que disminuyo de mi parte la confianza en los entes del estado.

Es triste el panorama cuando se vive en una sociedad donde impera la desconfianza y el miedo. Si el deber de los padres, los maestros, los policías y los dirigentes es brindar seguridad y protección, ¿por qué hay tanta prevención? Se podría decir que son las acciones las que inciden en lo que está pasando.

Necesitamos recapacitar y pensar en cómo estamos viviendo; debemos volver a la cultura del cuidado, del estar pendiente del prójimo, que si te preguntan “¿dónde está tú hermano?”, tú puedas responder “aquí está”. Se debe enseñar a los niños desde la más tierna infancia que deben cuidar de sí y de los demás sobre todo con acciones.

“¿Quién podrá defendernos?” es la demanda de quien busca un punto de apoyo en el mundo. Chespirito, al crear su personaje del Chapulín Colorado, sabiamente nos vendió la idea de que no salva al otro el más fuerte, sino quien con recta intención en sus actos busca el bien para el prójimo.

La sociedad actual necesita más personas que obren con el corazón, gente que sepa ver el rostro del hermano necesitado y pueda ofrecerle una mano amiga.

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