Paz virtual

Las redes sociales sirven para vender, comprar, cambiar, regalar, pedir, hacer amigos, campaña y, como diría un jocoso dirigente de este bello país del sagrado corazón, “buscar camorra”.

Muchos de los que estamos inmersos, atrapados y/o estupefactos en el fascinante mundo del Twitter, a diario somos testigos de amores y peleas –más lo segundo- entre dos personas, dos grandes dirigentes, cada uno a su manera de ver, de entender la política y de ejercer el poder, ha hecho grandes cosas por Colombia, con estilos muy diferentes se han preocupado y trabajado por el país.

Increíble y desafortunado ver como estos dos líderes, tienen polarizada la opinión en las redes sociales, se cambiaron las balas por las letras. Volviendo al Twitter, es triste leer la cascada de respuestas  llenas de veneno -por decir lo menos- que prosiguen a un tuit  de uno u otro, respuestas que tal vez no se piensan, que parecen escritas mecánicamente sin conectar el cerebro con los dedos, y que a muchos no toca leer ya que, aunque no sigamos a la persona que lo escribió ¡eso si! no falta el amigo que le da  retwee. A veces aburre entrar a Twitter.

Muchos ataques, -que si me “chuzo” que si 12 millones de dólares- pocas propuestas, en las redes “todo vale” fotos, videos, frases, cualquier cosa con tal de mostrar lo menos bueno, lo peor del adversario, hoy el menor escandalo es tendencia y nos importa más que lo realmente valioso, las ideas, los programas y los proyectos con los que van a gobernar quienes lleguen al poder, y no digo que no los tengan, solo que pasaron a un segundo plano, tal vez nosotros, el pueblo, seamos los culpables porque nos está importando más ver el lado oscuro de las personas.

Entendible hasta cierto punto la reacción de los twitteros que responden con cierto veneno a los ataques contra quienes admiran, aquellos con los que comparten su ideología, su pensamiento, su visión o modelo de país. Reconozco que en algún tiempo fui uno de ellos, pensaba que hacia bien al defender o defenderme airadamente con letras envenenadas, pero el tiempo, algo de experiencia y los buenos concejos, modificaron esa manera primaria de reaccionar.

Las ofensas ya resbalan, ¡eso creo! No niego que a veces, cuando leo esos trinos ofensivos me pican los dedos y me sucede también, ¡mi cerebro no se conecta con mis dedos! Y escribo esos 140 caracteres envenenados que me salen del corazón más que de la razón, pero cuando llega el momento de dar clic en “publicar” recapacito y recuerdo mi compromiso de aportar a la “paz virtual”; ¡borre y deje así papito! Me dijo alguna vez un gran amigo al que también le gusta escribir. A veces no es bueno publicar algunas opiniones.

Reconociendo, como dije antes, avances muy positivos de uno y otro lado, pero sin pasar por alto falencias y vacíos que nunca faltan, he invitado a algunos amigos a desarmar su pensamiento a des-envenenar sus Trinos, buscando una paz que al menos se viva en las redes donde todos cavemos, dejemos que todos se expresen, que vendan su idea sin tener que leer furiosas respuestas que hacen molesto para algunos, ingresas a su cuenta de Twitter, tal vez así y solo después de las elecciones, encontremos esa “paz virtual”

Por: Jonny Marin – @JONNY_MARIN –  jemarin.agudelo@gmail.com
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