Mujeres que no necesitan flores

Por Carlos Eduardo Vásquez

Hoy es el día de la Mujer y uno se pregunta por qué es tan importante esta celebración. Antes de despertar suspicacias, aclaro que no estoy en contra de la exaltación de las mujeres, faltaba más, pero hay un par de aspectos que me preocupan.

El primero tiene que ver con las flores… sí, así mismo. Este día las rosas y los claveles se venden por miles de docenas y toda mujer desde los doce años en adelante espera que se le haga un homenaje floral. Todavía recuerdo de mis épocas de colegio cómo todos los varones formabamos una fila frente a las compañeras esperando el final de un poema: esa era la señal convenida para acercarse a la elegida y darle una flor y un beso en la mejilla. Pero la entrega era desigual: las más bonitas recibían la mayor cantidad de flores, mientras que aquellas menos agraciadas se contentaban con una felicitación o una rosa entregada de mala gana por un compañero que no ocultaba su frustración por verse obligado a acercarse a quien no le gustaba.

Mi inquietud va en ese sentido: ¿acaso una rosa entregada con desafecto exalta a esa niña que no sobresale por su belleza? ¿Hay una muestra de respeto hacia la mujer, si desde muy temprano, nuestros jóvenes le dan más valor a la apariencia de ellas que a los valores que encarna una mujer? Creo que no. En ese sentido, el día de la Mujer es discriminatorio y promueve la superficialidad. Y luego, nos quejamos de la “cosificación” de la mujer.

El segundo planteamiento frente al Día de la Mujer tiene que ver con su verdadero sentido. El 8 de marzo de 1910, Clara Zetkin propuso en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague que todos los años se celebrara un día de la Mujer que fuera una manifestación internacional unificada, en honor del movimiento en pro de los derechos y la libertad de la mujer. Esta propuesta fue acogida por la ONU y en 1952 se instituyó el 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer”.

Este día se celebra los derechos de la mujer y no su belleza y femineidad. Es decir, ¿cuántos de los compradores compulsivos de flores están pensando realmente en promover los derechos de la mujer en cuanto a su integridad personal, su derecho a la libertad y su derecho a la igualdad? Me atrevería a decir que no muchos.

La verdad es que la mujer de hoy enfrenta serios problemas como la violencia en todas sus variantes, la subordinación con su amplia gama de posibilidades y la discriminación que incluye desigualdades en términos de justicia, toma de decisiones y participación política.

En conclusión, la importancia del día de la Mujer entendida como una fecha para dar un regalo a madres, parejas, compañeras de trabajo, familiares, amigas y conocidas -desde mi punto de vista- plantea serias dudas, pero de lo que sí estoy seguro es que la mujer de hoy en cualquier rincón del mundo necesita menos flores y mucho más reconocimiento de sus derechos.

 

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