El mundo se detiene por el Covid-19 y el aire se limpia, menos en Medellín

Luis Gabriel Gómez, diputado de Antioquia.

Debemos mantener la misma unidad y compromiso con la que venimos trabajando para contener la pandemia del Coronavirus. La acción ambiental de reducir las emisiones de gases contaminantes y mitigar el cambio climático, son temas de prioridad en los cuales debemos trabajar en colectivo, tal y como lo estamos haciendo con esta crisis.

Hoy la calidad del aire de Medellín sigue siendo mala, como antes de la cuarentena. ¿Cuál es entonces la verdadera causa de su deterioro? Dejo este interrogante sin respuesta, pues, es responsabilidad de las autoridades ambientales responder… y creo que esta crisis los ayudará.

Sabemos que los esfuerzos que estamos haciendo para controlar esta pandemia, han reducido el flujo económico de las familias y empresas, pero se han visto mejoras en la calidad del aire, en la fauna y flora en todo el mundo, hasta en Colombia.

Como lo asegura la Organización Meteorológica Mundial, el dióxido de carbono permanece en la atmósfera y los océanos durante siglos, lo cual requiere de un compromiso permanente del mundo con el cambio climático, independientemente de las mejoras en las emisiones que se han registrado debido a la epidemia de Coronavirus.

Esta es una lucha constante que debemos sostener para cuidar al planeta, cuidar el aire que respiramos y por ende cuidar nuestra salud. Es un llamado de atención, especialmente para Medellín. Las medidas que se han tomado no están sirviendo; debemos replantearlas.

Se supone que lo positivo de este momento que venimos atravesando, además del tiempo que permanecemos con nuestras familias, es el trabajo desde casa, lo que debería ser para la ciudad un mejoramiento en la calidad del aire que respiramos y no ha sido así.

El planeta tierra, en términos generales, se alivia considerablemente y hoy está teniendo un respiro. La relentización del ritmo desenfrenado que llevamos los humanos, ha permitido que el mundo se libere del apretón contaminante que venía sufriendo por décadas. Y para ponerlos en perspectiva, daremos una vuelta por distintos países, para ver un poco de lo positivo de la cuarentena mundial:

La disminución de la polución salva más vidas

En China, al detenerse las grandes fábricas industriales, los ciudadanos empezaron a ver los cielos azules después de muchísimos años. Un informe del Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de ese país muestra que el promedio de “días de aire de buena calidad” aumentó en un 21.5%. Y no sólo allá, sino también en parte de Europa y América.

La reducción de los vuelos evita el “turismo depredador”

Esto ha contribuido a la reducción del CO2 y otros gases de efecto invernadero que están presentes en grandes alturas, sumando a esto el turismo que aporta alrededor del 8% de las emisiones de carbono en todo el mundo. Lo que pierden las aerolíneas internacionales, 113.000 millones de dólares por la baja en vuelos, lo gana el medio ambiente y, por ende, el planeta.

Por otra parte, en los últimos días, a través de las redes sociales, hemos podido observar aguas limpias en los canales de Venecia, pero también en el río Medellín. En Cerdaña, los residentes han vuelto a ver delfines en el puerto, al igual que en las costas de Cartagena de Indias.

Un oso palmero deambula por las calles en Casanare. Un zorro recorre zonas residenciales en Bogotá y una zarigüeya carga a sus crías por las calles de Neiva; son muestras de cuán feliz está la naturaleza con el espacio obligatorio que le estamos dando. 

Según la OMS, en todo el mundo mueren aproximadamente 7 millones de personas por culpa de la contaminación. En Colombia, según los datos que proporciona el Instituto Nacional de Salud, fallecen alrededor de 15.000 personas al año por temas relacionados con la mala calidad del aire.

Es momento de reflexionar colectivamente sobre el daño que los seres humanos le hacemos al planeta tierra y lo poco que retribuimos sus beneficios. Los invito a que juntos sigamos trabajando por un mejor mundo.

El coronavirus es un llamado de atención, un llamado a replantearnos y saber qué es verdaderamente importante y prioritario. Un llamado sobre lo que debemos cuidar realmente; que no lo hagamos por obligación o encierro, sino que al salir de esta situación lo mantengamos como estilo de vida.

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