Parque Educativo de San Francisco se llamará Huellas

Fuente: http://www.antioquia.gov.co El nombre hace alusión a la construcción colectiva del proyecto Parques Educativos.


El nombre parte de varias actividades que realizaron desde la alcaldía de San Francisco con la comunidad para la construcción de la propuesta educativa, en la que ese ejercicio dejó una huella de crecimiento a nivel personal y social, al entenderse que el trabajo en equipo es la única forma de alcanzar los éxitos de una manera colectiva, individual y grupal.

Con el proceso de construcción del Parque Educativo se pretende que la educación en el municipio deje huellas en su comunidad, en la vida de los jóvenes y sus familias a través del tiempo; la palabra huella viene del verbo “hollar” (pisar, dejando un vestigio del pie en el suelo), que si lo contextualizamos a la educación son todos  los procesos formativos que dejan huellas en las vidas de las personas y por ese motivo el nombre del Parque Educativo de este municipio del Oriente antioqueño.

La palabra investigar y huellas están muy relacionadas, en el sentido de seguir la pista de algo. Vestigium se refería a la planta o suela del pie, a la marca que dejaba el pie en la tierra, y después a la indicación de que alguien había caminado por allí.

La palabra “vestigio” también nos llega de vestigium. Es una indicación de una pista. Aparte de significar “huella”, puede significar “ruinas”, como en la frase “los vestigios de Babilonia”, y de ahí también puede significar “el principio de la verdad”. Entonces cuando uno está “investigando”, uno está “revisando huellas para encontrar la verdad”.

Retomando la historia del municipio existen vestigios de las huellas que dejaron nuestros antecesores, por ejemplo el camino a la ventana elaborado en piedra para llegar a la vereda San Isidro, anteriormente llamada “Botijas” por una pequeñas botas echas en barro que se encontraron en este lugar, donde se asentaron unas tribus indígenas, que luego seguían el recorrido para pasar luego a los Farallones (hoy Vereda Farallones) que aún conservan sus rasgos, como vestigios que marcan la vida de la comunidad, ya que son la huellas de nuestra historia.

Por último, este nombre fue construido con los aportes e insumos  de estudiantes, campesinos, docentes, empleados y padres de familia, recogiendo básicamente un imaginario colectivo de toda la comunidad.

Por lo tanto “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, como la canción de Joan Manuel Serrat.

El lote

El Municipio adquirió el predio en el año 2006 tras comprárselo a Rubén Darío Aristizábal Quintero. Inicialmente contó con una extensión de 76000 m2. En el año 2005 en parte de este predio fue construido un proyecto de vivienda de interés social para población desplazada en el cual participaron VIVA, Argos y el municipio de San Francisco. El proyecto contempló la construcción de 25 soluciones de vivienda para igual número de familias. El Proyecto tomó el nombre de “Las Vegas”.

En el año 2006 fue iniciado en otra porción de este mismo predio, la construcción de otro proyecto de vivienda de interés prioritario para población víctima de la violencia. El proyecto denominado “Brisas de San Francisco” contempló la construcción de viviendas para igual número de núcleos familiares.

En el año 2005 el municipio adquirió otro predio colindante con los anteriores y en este espacio fueron construidas unas nuevas instalaciones para la Institución Educativa San Francisco, por el gobierno Japonés con la participación del municipio.

Durante varios años y debido al conflicto armado, la población de estos sectores debió afrontar grandes dificultades debido a la frecuente presencia de actores armados de diversos frentes subversivos que utilizaban estas zonas para generar violencia, quedando la comunidad en medio como escudos humanos. Fue una dura época que dejó una población con grandes esperanzas en lo que tiene que ver con el mejoramiento urbano que eleve sus expectativas y calidad de vida.

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