“Nos preocupa la seguridad y la comida”: rionegrero que sobrevivió al huracán Irma

Por medio de alertas difundidas en internet, los habitantes de la isla caribeña de San Martín se preparaban para la llegada de un huracán que superaría los daños causados en 1995 por el huracán Luis. El tan mencionado huracán Irma llegaría más fuerte que nunca. La comunidad de la isla estaba preparada para enfrentar fuertes ráfagas de vientos y tormentas, pero jamás se habrían imaginado que el pasado miércoles 6 de septiembre llegarían vientos que superarían las 220 millas, con ráfagas de hasta 360 km por hora.

Allí, en esta isla colonizada por franceses y holandeses, ubicada en el Mar Caribe aproximadamente a 240 km de distancia de Puerto Rico, estaba el rionegrero David Jaramillo, junto a su hijo y esposa, quienes hace un año y medio se radicaron en esta isla por razones laborales. Ellos también presenciaron los vientos y  ráfagas que devastaron por completo la isla. “Fueron cinco horas de angustia: se fue la luz y el agua. No teníamos comunicación”, aseguró David.

“Los operativos de ayuda se frenaron hasta el sábado (9 de septiembre), fueron dos días de angustia, porque se esperaba que ese día llegaría otro huracán llamado José, el cual venía con vientos tropicales y por eso detuvo. El sábado se supo que José no venía, ahí ya decidieron traer las ayudas y los aviones”, manifestó el rionegrero.

David trabaja para la aerolínea Winner como técnico de aviones, su responsabilidad en medio de esta tragedia es servir para la aerolínea, transportar y mantener el estado de los aviones en óptimas condiciones. Su familia logró abordar un avión de Copa el pasado lunes 11 de septiembre y regresar a Colombia. “El domingo llegaron aviones holandeses para traer militares y en esos mismos aviones empezaron a evacuar turistas americanos y canadieneses, también llegó un crucero de Royal Caribean y se llevaron a 300 turistas americanos. El lunes empezaron a llegar otros vuelos para ciudadanos latinoamericanos”, precisó Jaramillo.

Por su parte, David tendrá que operar en una isla cercana a San Martín,  llamada San Kitts, donde están recibiendo a las personas que son auxiliadas. “Ahora la preocupación es la emergencia sanitaria que viene para la isla y también la concentración de las personas en robar todo lo que ven, están robando supermercados, concesionarios de carros, muebles, gasolina, aires acondicionados y hasta peluches”, resaltó el rionegrero.

Hasta la fecha, la isla de San Martín ha recibido ayudas humanitarias por parte de Holanda y Francia, el rey Guillermo de Holanda y el presidente francés Emmanuel Macron viajaron a la isla para recorrer la parte holandesa y francesa, respectivamente. “Nunca he experimentado algo como esto antes y he visto un montón de desastres naturales en mi vida. He visto muchas zonas de guerra, pero nunca he visto algo así”, manifestó el monarca el pasado lunes 11 de septiembre. Macron, por su parte, aseguró que la “máxima prioridad” de su gobierno es que los habitantes de la isla vuelvan a la vida normal lo antes posible.

Más del 70 % de las casas de San Martin fueron destruidas en la tormenta que se registró la semana pasada, la cual también dejó sin agua corriente ni red telefónica a grandes zonas de la isla. San Martín fue una de las más afectadas por el paso del huracán Irma. Allí, cuatro personas murieron y decenas resultaron heridas. Del otro lado, en San Bartolomé, otras siete perdieron la vida. “Del lado holandés fuimos muy afortunados por que el tendido eléctrico está bajo la tierra, mientras que del lado francés el tendido está sobre la tierra, lo que ocasionó que las personas se electrocutaran”, resaltó David.

“Mucha gente se va a tener que ir, yo me quedo porque nosotros trabajamos al servicio de transportar ayudas y gente. Ya hay hoteles que están siendo reconstruidos, pero la mayor preocupación es el turismo de la isla. Ni siquiera sabemos cuándo serán habilitados los vuelos comerciales”, instó Jaramillo. La base económica de San Martín es el turismo hotelero y gastronómico, situación que preocupa a los habitantes, porque todos estos lugares quedaron completamente destruidos.

Hasta ahora, bases aéreas de Brasil, Venezuela y Colombia envían aviones de ayuda con el fin de evacuar a las personas de estos países, mientras que las bases aéreas de Francia y Holanda están transportando gasolina y comida. “No sabemos qué va a pasar con los alimentos, con las ayudas, al menos ya están reponiendo los servicios básicos. Nos preocupa el tema de la seguridad y qué va a pasar con la comida”, concluyó David.

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