Esta caravana llama a la ilusión y la esperanza

Por: Juan Alejandro Echeverri, enviado especial de MiOriente

La travesía de la Caravana por la Vida, el Agua, la Paz, y el Territorio terminó el 19 de agosto con un foro en el municipio de La Unión. Los caravanistas compartieron sus reflexiones sobre las problemáticas socioambientales del Oriente Antioqueño y realizaron una serie de propuestas dejando claro que la resistencia por la defensa de la vida y el territorio recién empieza.

Una de las conclusiones a la cual llegaron los expositores es que la región se enfrenta a un modelo de desarrollo nacional y global que no consulta a la población, que adultera y esconde información, revictimiza a las comunidades flageladas por el conflicto y fomenta una “descampecinización” del territorio.

Respecto a programas implementados en áreas de reserva forestal, preocupa que el enfoque de programas como BanCo2 promuevan campesinos contemplativos y no actores productivos. A su vez, los caravanistas rechazaron que las empresas promotoras de proyectos hidroeléctricos ofrezcan cosas que debería garantizar el Estado. También llamaron la atención por la poca credibilidad que tiene la institucionalidad en el territorio, e identificaron que la economía campesina del Oriente vive tiempos de incertidumbre.

Banner mil vías GobernaciónAdemás de hacer un diagnóstico del Oriente Antioqueño, el foro sirvió para fortalecer los lazos de hermandad y recordar las palabras de Ramón Emilio Arcila, destacado militante del Movimiento Cívico del Oriente: “de la protesta a la propuesta sin dejar de protestar”.

Siguiendo el camino de Ramón Emilio, los integrantes de la caravana propusieron pensar los territorios desde las necesidades comunitarias y no desde las necesidades del capital, profundizar en el acompañamiento a las comunidades y el estudio a los proyectos, participar en la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial y exigir la socialización del mismo. También articular los proyectos de economía campesina, empezar a construir un modelo de desarrollo alternativo propio, solicitar audiencias públicas y espacios de discusión donde hagan presencia la corporación ambiental, las administraciones municipales y las empresas interesadas en explotar el territorio.

Alberto Castilla también estuvo presente en el cierre de la caravana. En su intervención, el senador del Polo Democrático afirmó que “para saber qué está pasando en Cocorná, hay que saber qué se está planeando en Bogotá y en el mundo”. Castilla encendió las alarmas con una serie de cifras que demuestran la perpetuidad del modelo extractivista. El Senador aseguró que, del continente, Colombia es el primer productor de carbón y esmeraldas, el segundo productor de ferroníquel, y el quinto productor de oro.

Según lo dicho por Alberto Castilla, más de cuatro millones de hectáreas están dedicadas a la explotación minera; en el país se han entregado 1.938 títulos mineros para explotar materiales preciosos, de los cuales 830 están en Antioquia, departamento que produce el 41 % de oro del país y que se espera aumente su producción en 163%.

A diferencia de las apocalípticas cifras, dijo Castilla, “esta caravana llama a la ilusión y la esperanza, a querer seguir viviendo y defendiendo el territorio. No se gana la pelea movilizándose en las calles o llevando una carpeta a la Alcaldía, sino con la capacidad soberana de tomar decisiones y el mecanismo para tomar esas decisiones es la consulta popular”.

Por último, Cristina Hernández, líder de la Red Europea de Hermandad con Colombia, manifestó su agradecimiento a todas las organizaciones del oriente que se vincularon a la caravana, y prometió hacer difusión de los dramas que vive el Oriente Antioqueño. “Sus luchas también son nuestras luchas. Es una resistencia de la humanidad. Si pensamos que no podemos ya nos habrán vencido”.

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